lunes, 6 de abril de 2015

UNA GRATUITA MANERA DE PONER EN RIESGO LA VIDA.

Hoy lunes 6 de abril, una vez disfrutada la Semana Santa ¿somos mejores? ¿hemos hecho propósito de enmienda? Deberíamos...

Una vez dicho lo dicho y, con el deseo de que todos los viajeros hayáis vuelto a casa sin más daño que el que haya sufrido el bolsillo,

quisiera comentar algo que siempre que concurre un añadido luctuoso, aparte del lógico sentimiento, pienso en lo estúpidamente que el ser humano pone en riesgo sus vidas y las de quienes han de ocuparse de su rescate.

Espeleología, alpinismo (escalada de riesgo). Llaman deporte, a lo que simplemente es el deseo individual por lograr una hazaña de la que solamente saca gloria quien la realiza, y no sirve beneficio al resto de la sociedad.

Esta semana pasada tres espeleólogos españoles,

un abogado, Gustavo Virués, fallecido; José Antonio Martínez, policía, fallecido; Juan Bolívar, policía, superviviente, miembros de un grupo más amplio, han sufrido grave peripecia en el Gran Atlas (Marruecos).

Esa es una gratuita manera de poner en riesgo, no solamente la vida propia, sino también el futuro de sus familias.

Desde el día 29 de marzo, hasta el día de hoy, 6 de abril, todos los medios informativos han cumplido con su deber de informarnos.

El otro día en Kenia, en una de sus universidades un comando islamista (este hijo de la más grandísima puta es quien lo ordenó) 

mataron a 148 personas -profesores y estudiantes- e hirieron un gran numero de personas. Ya nadie habla de tan bárbara acción.

Son dos trágicos sucesos, pero con una enorme diferencia; unos, como yo lo veo, por su particular manera de valorar sus vidas; los 148 de Kenia, en la universidad de Garissa, lo que intentaban unos, los estudiantes, tratando de llenar de contenido su futuro; y los otros, tratando de ayudarles a conseguirlo.

¡Como no voy a sentir la muerte de esos tres compatriotas! Lo que me cabrea es la forma que han tenido de morir "por ná". Ni los espeleólogos ni los universitarios deberían de haber muerto.

Antiguamente, cuando vivía el abuelo Paco, todas las culpas de las desgracias que les ocurrían a los necios recaían en él, y en los miembros de sus gobiernos; ahora que ya nadie cree que el culpable de las desgracias que ocurren -y no digo que sea inocente de todas-, es Mariano Rajoy y todos los miembros de su gobierno. 

Hoy, escuchando la radio, el/la necia de turno, ha dejado caer que la muerte de José Antonio Martínez, se podría haber impedido con una presión más firme del gobierno español, sobre el gobierno marroquí. Que es la forma de decir los necios de toda la vida: ¡Rajoy, tu eres el culpable de la muerte del policía!

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