miércoles, 4 de marzo de 2015

SOLIDARIDAD EN LA DESGRACIA.

Las inundaciones causadas por la crecida del río Ebro se han llevado la endeble economía de muchos pequeños agricultores de Aragón, Navarra y La Rioja. El mal causado; los destrozos que las aguas han ocasionado en viviendas, empresas y tierras no hay mas forma de solucionarlo que con la solidaridad de los españoles; de todos, incluyendo a los españoles de las tierras secas del levante y suroeste, a quienes se les ha negado el agua por trasvase del agresivo río.

No quiero que mis palabras suenen a reproche -todas las tierras de esta de piel toro son mi Patria-, sino como recordatorio de la irrompible unidad nacional, para que ninguna de las regiones españolas se tenga que ver jamás sola en su desgracia.                                           

Solidaridad en la desgracia, es una de las escasas virtudes que aun -a pesar de los pesares- queda del "tiempo pasado" en España.  

Barrios enteros desaparecidos, casi 1.000 muertos, cadáveres a kilómetros de sus casas, autobuses arrastrados por la riada… así fue la mayor catástrofe natural de la historia reciente de España.


Efectos de la riada del Tamarguillo (Sevilla). 

La capital andaluza sufrió la inundación de quien menos se podía pensar, el Tamargillo, que normalmente no iba más allá de una meadita de bebe. 

Hermenegildo Altozano Moraleda no daba crédito a sus ojos. En un folio resumen, redactado por los arquitectos responsables de los siete sectores en que fue dividida la ciudad para su inspección, calle a calle y casa a casa, el gobernador pudo leer los siguientes datos: "viviendas en mal estado que reclaman la evacuación rápida de sus vecinos: 13.043. Viviendas en estado totalmente insalubre que reclaman la evacuación de sus vecinos lo más pronto posible: 16.343". De manera que, a primero de diciembre, el déficit sumaba 29.386 viviendas.  


La gran riada del Turia en Valencia. 

En ninguno de esos desastres, ha faltado la solidaridad del resto de los españoles, además de la toma de responsabilidades del Estado, como era su natural obligación -en aquella época no existían los fondos de la Unión Europea-. Todo se hacía con el aporte de los españoles y la buena dirección gubernamental. 

Ahora si; hay fondos internacionales que con mucha frecuencia se usan, en billetes de quinientos euros, "pa asa una vaca".

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