martes, 10 de marzo de 2015

MANERAS DE GANARSE EL SUELDO.

Una resolución del Parlamento Europeo, de 26 de febrero de 2014, sobre la explotación sexual, en cuanto a la igualdad de genero, resuelve que la prostitución, forzada o no, constituye violación de la dignidad humana contraria a los principios de los derechos humanos. Y dentro de dicha resolución se considera que tratar la prostitución como trabajo sexual plenamente legal y la legalización del proxenetismo no es la solución para proteger a las mujeres de la violencia y explotación, sino que produce el efecto contrario.

Quien desde el Parlamento Europeo presentó la ponencia que ha dado pie a esa resolución, parece ser que solamente le interesa los derechos humanos de las mujeres que ejercen la prostitución, sin tener en cuenta los derechos humanos de los hombres que también ejercen de prostitutos; y, así mismo se despreocupó de la violación de su dignidad.

No estoy de acuerdo; violación de la dignidad y de los derechos, tanto de las prostitutas, como de los prostitutos, solamente se produce cuando dicha práctica se realiza contra la voluntad, obligados por la fuerza de otras personas, utilizando para ello la superioridad física u otra clase de prácticas coactivas. 

Dentro de esos derechos humanos que con la resolución del Parlamente Europeo se pretende defender, a parte del tema de la Dignidad, esta el derecho de la persona, mujer u hombre, a la libertad de decisión, sobre el uso de su sexualidad y al derecho de sacar rendimiento económico a su cuerpo.

Ahí quien debe opinar es el ministerio de Hacienda.

Cualquier actividad que promueve  un "movimiento" mercantil, debe estar sujeto a la lógica regulación por la autoridad competente, con independencia de su idiosincrasia. Se venden y se compran diamantes, se venden y se compran cerdos, y tanto compradores como vendedores están obligados a satisfacer los impuestos pertinentes.

No es la prostitución la profesión que quisiera para mis hijos, ni para mis hijas, si las hubiera tenido, pero no entiendo el ataque constante a que existan establecimientos y personas que se dediquen comercialmente al negocio del sexo, so pretexto de que se interesan por los derechos humanos y por la dignidad, viniendo de la política, me parece cómico, y de un cinismo de imposible medición.

Los señores que se pagan su pastar y su abrevar con el sudado dinero del trabajo en los mullidos sillones de las distintas instancias del Parlamento Europeo, bien harían en estudiar si es digna la manera de ganarse el sueldo y, si esa forma de ganarse el sueldo no va en contra de los derechos humanos de los millones de parados que malamente viven sobre el suelo de la Unión Europea. 

Dejen ustedes en paz a las mujeres -y por supuesto a los hombres- que libremente se dedican a la prostitución; mímenlas porque, en muchos casos, son "pequeñas fábricas" de donde salen con alguna frecuencia presidentes de gobierno, senadores, diputados, alcaldes, concejales...

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