lunes, 16 de marzo de 2015

EL AFÁN JUVENIL DE LOS ACADÉMICOS.

La figura pervive, aunque ha sido cambiado su nombre de pila. Decía don Hilarión, en "La Verbena de la Paloma" que las ciencias adelantan que es una barbaridad. Y es cierto; todas las ciencias adelantan una barbaridad, y no iba a ser la ciencia del lenguaje la que quedara varada, como un viejo bergantín en peana de madera, sin agua  y sin viento que lo mezan.

Y, en esa bárbara velocidad, sobre todo a las personas que hace varios lustros que cumplimos los veinticinco años, nos esta resultando bastante arduo seguir el hilo de la conversación con las gentes más  in del momento, dando, creo, la sensación de que estamos más lentos de lo que, a nuestras edades, deberíamos estar. Entre nosotros; creo que ellos piensan, los que tienen esa capacidad, que todos estamos lelos.

Algunos tenemos la suerte de tener hijos cariñosos y respetuosos con sus padres, y nos van traduciendo al español "antiguo", las palabras y denominaciones que nos resultan totalmente  incomprensibles. 

Así me he ido enterando, por ejemplo, que a un vestido femenino o un traje de caballero

-bueno, yo quería poner esta ilustrativa foto, pero me ha salido aquella- 

no se les identifica de esa arcaica manera, sino como "envolturas corporales", que resulta mas actual y puesta; no se dice ir a comer o cenar, como siempre se ha dicho, sino me dispongo a restaurar mis reservas alimenticias, diezmadas por el frenesí ocupacional ; se ha cambiado la palabra pobreza, que ponen un punto negativo en este sistema democáquito, por desplazamiento de la riqueza, que amén de su modernidad, resulta una palabra más neutra; a una vivienda de quince metros cuadrados, cocina y water incluidos, se le dice, solución habitacional; si, es una idiotez, pero es muy de este momento; a lo que siempre se ha conocido y, hasta sufrido como estafa, ahora se le ha maquillado como

fallida operación mercantil; también ha experimentado cambio la palabra que seguramente podría estar en una constante: adulterio, o

donación indiscriminada de cuernos, que ha sido soterrada bajo una capa lingüística que hasta resulta elegante y respetuosa con la compañera/o, ejercicio sexual comparativo; en este apartado también ha cambiado lo de esposa y esposo, por compañera y compañero y, padre o madre, por la novia & novio del padre o, la novio & novia de la madre.

Es lo bueno de las lenguas vivas, como es el idioma español; jamás quedan anquilosadas, ni serán incluidas en el grupo de las lenguas muertas; en este caso, gracias al ansia de los españoles por la modernidad, y por el afán juvenil de los académicos de nuestra Real Academia que, con reconocimiento a palabras como cocretas (croquetas versión antigua) y almóndigas (albóndigas, versión antigua),  demuestran su lucha por ceñirse al lema de la RAE: "Limpia, Fija y da Esplendor".

Lo que me cuesta decir almóndiga, ¡coño!

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