viernes, 9 de enero de 2015

¿A QUIEN LE INTERESA LA HISTORIA, HABIENDO TELENOVELAS?

No es bueno ir por la vida de sobrado, ni creerse escaso, lo deseable es pisar seguro en un recto caminar

por la senda de la ecuanimidad y del respeto por las cosas trascendentes. 

Hay gente estúpida; gente de malvada ideología o, quizás son gentes que reúnen las dos circunstancias juntas que, de sus particulares y nada científicas opiniones, pretenden que sean escuchadas por todos, con veneración y respeto, como si fueran doctas sentencias vertidas por el mismísimo Oráculo de Delfos. Estúpidos o malvados. 

No podría ser de otra manera, cuando se dice que siempre es más peligroso la derecha de la derecha, que la izquierda de la izquierda. Es lo clásico de los retorcidos cerebros izquierdistas, saben que las "gentes" tienen la escasa memoria de los peces, y de ello se valen para pervivir, sin ser fumigados hasta su desaparición de la faz de la tierra, por su peligrosa  naturaleza como plaga altamente sanguinaria.

De nada sirve la Historia de la Humanidad; la historia que se puede leer por estar publicada en libros y periódicos pero, ¿a quien le interesa esa historia, habiendo tantas telenovelas en las pantallas televisivas? 

A parte del larguísimo reguero de crímenes

que indica claramente su paso por el mundo

-Camboya;

España;

Katyn (Polonia)...- 

¿que ha hecho el comunismo y sus socios, socialismo, cenetismo y los grupos terroristas de la misma cuerda, que pudiera valorarse de manera positiva para la Humanidad? No nació esa izquierda para crear, sino para destruir en profundidad; pero la "gente" tiene la memoria de los peces y, salvando las distancias que marca el tiempo, esa falta de memoria -Dios no lo quiera- podría ser la que nos devuelva a esa sanguinaria ideología, en la figura del "circular" Podemos, a los sillones gubernativos desde donde destrozar lo poquito de España que aún existe.

Pero no importa; ahora que somos europeos, el nacionalismo español; la defensa de los valores humanos y las creencias religiosas es una receta individual que consumimos unos pocos trasnochados, enfermos de nostalgias.

Ayunos de quienes pudieran agarrar la llama que alumbrara la espada del patriotismo, habrá que sentarse en la silla con asiento de anea, con la esperanza de que las "gentes", si no por inteligencia, si por instinto, le otorguen  al líder de Podemos, el mismo poder y gloria que obtuvo el atleta de la foto.

¡Jo, tío! Casi te destroza la huevería.

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