domingo, 21 de diciembre de 2014

BLINDAJE DE LOS EMPLEOS ANTE CATÁSTROFES.



Bienvenido sea el Real Decreto por el cual las empresas queda exoneradas, por un tiempo, de satisfacer las cuotas a la Seguridad Social después de haber sufrido una catástrofe. La condición que se les exige es que mantengan a la totalidad de la plantilla, una vez que la empresa vuelva a estar operativa.

Perfecto; esta disposición gubernamental es de un sentido común, impensable en un gobierno de esta Democaca que tanto nos aflige -lo habrán copiado de algún otro país de la UE-; esas son la clase de ayudas que sirven para salvar empresas y puestos de trabajo; esa clase de decisiones son la obligación de un Gobierno, porque los gobiernos, al revés de lo que nuestros políticos tienen por cierto, son para dirigir y administrar todo el movimiento social de la nación, y no para crear sus privilegios, ni para su lucro personal.

Blindaje anti catástrofe. La idea que me ronda por la cabeza es que esta decisión viene empujada por la catástrofe sufrida por la empresa Campofrío, en Burgos -eso no le resta importancia- que afecta a una importante cantidad de trabajadores. Nadie puede ni debe decir que no se alegra por ellos; pero, lo que a mi me "chinga un pegote," es que esa sensibilidad que llega desde el ministerio de la señora Báñez, no se hubiera visto excitada con la cantidad de catástrofes -asaltos, robos y atracos- que han sufrido cientos de miles de medianas y pequeñas empresas en todo el territorio nacional. Está muy bien la preocupación por la empresa Campofrío y por sus trabajadores; pero, si volvieran la mirada hacia esas otras empresas y sus trabajadores, y evaluaran los daños por cierre provocado por esas otras "catástrofes" y su consecuente desaparición de puestos de trabajo y de autónomos arruinados, se darían cuenta de que lo de la empresa burgalesa, siendo muy importante, es una lágrima en un prolongado y multitudinario llanto.

En la practica totalidad de las catástrofes de las grandes empresas, ante ese tipo de adversidades, siempre encuentran ayudas estatales y buen trato bancario; en el peor de los casos, díganme de un solo "gran empresario" que por una de esas causa se haya arruinado hasta este punto.  


Yo si podría mostrar más de un millar de pequeños y medianos empresarios que, por no tener el mismo trato estatal ni bancario, comparten pobreza con las personas de la foto. 

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Como todos los años, desde este rinconcito de mi alma, pido a Dios, nuestro Señor, que a todos vosotros, mis queridos lectores y a vuestras familias, os cubra de felicidad y os proteja de todo mal, incluyendo el económico. Os deseo a todos unas felices PASCUAS (ya os felicitaré la entrada en el próximo año).

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