domingo, 30 de noviembre de 2014

INMERSOS EN LA IGNORANCIA, LA EQUIVOCACIÓN Y LA MENTIRA.

La gente, abducida 

por la política, vive fascinada, inmersa en la ignorancia, la equivocación y la mentira, sin importarles que su desconocimiento, su equivocación y la aceptación de la mentira que les sitúa en el infecto y fétido contexto intelectual en el que, esta democaca, les obligan a moverse como miembro lelo de esta sumisa

y laxa tropilla, que es en lo que han convertido a la actual sociedad española.

El rebaño no se para a pensar, porque el pastor le han dicho que pertenece al "pueblo soberano", y con eso ya se da por satisfecho. Pero, viendo lo que se está viendo, bien podría pensarse que hubiera otras cosas que quizás, podrían ser mejores; mas beneficiosas para la mayoría. ¿Qué me dices? -protesta la oveja suelta-

La Democracia (para mi, democaca) nos ha traído la libertad; ha extinguido el enfrentamiento de las dos Españas; ha traído la prosperidad y la modernidad, 

en el concierto internacional; gracias a la Democaca ya somos parte de los músicos

que componen la gran orquesta

que forman los profesores  más ricos del mundo. Y, si todo eso pudiera parecer poco, además somos el "pueblo soberano" que elige a sus políticos,

de entre lo mejor de lo mejor.

"¡No me jodas ciego, que tu ves!" ¿Es posible que tu, catedrático; tu, potente industrial; tu, abogado ilustre de cara dura y minuta carísima; tu, profesional aventajado; tu, trabajador por 600 euros al mes, pagas incluidas y horario indefinido; tu, pensionista; o tu, parado sin solución, te creas esa milonga? 

Cuentan que a un reo condenado a la pena capital le ofrecieron magnánimamente la posibilidad de ser ejecutado al garrote vil, o ahorcado; a lo que el reo, después de comprender que el final que se perseguía era el mismo, les dijo a las autoridades que a él, lo que le gustaría, ya que morir era el fin de la condena, era morir de un atracón de peras "ilerdenses". Las autoridades decidieron por él, y para nada intervinieron las muy gustosas peras.

Lo que pretendo decir es que el votante de este democáquito sistema, porque se lo han inoculado, le encanta creer en la importancia del acto de meterla por la rajita (de la urna, creo que se entiende), creyéndose de verdad elector, sin querer enterarse de que él no elige a nadie, y que lo único que hace es ayudar a unos cuantos golfos buscavidas fáciles, a encontrar la coartada perfecta para sus golfadas, por si es que alguna vez se descubren, la mayor culpa recaiga sobre el "el elector", por haberle "elegido".  Lo que al "metedor en la rajita", sabiéndose "pueblo soberano", como el buen cabrón soporta los cuernos, sigue neciamente su preparación para repetir su acto porque, en esa ocasión le ha prometido el golfo de turno que metiéndola a su favor, sacará un autentico querubín de coloreados mofletes,

cuando la realidad es que la cosa no cambia; es lo de siempre:

proyecto que al poco tiempo, e indefectiblemente se convierte en esto otro.

Pero, si a pesar de los pesares para el celoso votador, embobado por el recuerdo de la rajita, no puede dejar de escuchar la maligna melodía de las urnas, caritativamente me voy a tomar la molestia de ofrecerles esta opción, que no debería echar en saco roto:

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Un muerto y ocho heridos en una pelea entre la "mejor afición", la del Atlético de Madrid, y la del Deportivo de La Coruña. Es la bestialidad que se escapa de algunos cuerpos humanos, sin que se tomen las medidas necesarias por parte de las autoridades competentes. La "mejor afición" ya lleva dos asesinatos. ¡Joder con la mejor afición!

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