martes, 28 de octubre de 2014

¿VERGÜENZA?

Doña Esperanza Aguirre "Siento vergüenza".

¿Es posible? ¿Es posible que en un político/a de esta democaca se de ese sentimiento? ¡No me lo puedo "de" creer! Lo siento (no hagáis caso, no lo siento en absoluto) doña Esperanza pero, después de tantos años en la pasarela, no cuela; viendo las cosas que usted ha sido capaz de hacer, no creo que haya nadie que se crea el cuento de que usted goce de tan molesto sentimiento. Usted, mi señora doña Esperanza, si es que es católica, debería hacer un acto de contrición y, si después de hacer un buen balance moral y ético de sus actuaciones sigue diciendo eso de "siento vergüenza",

quizás llegue en sus "adentros" a pensar como yo, que ese sentimiento, si es que alguna vez lo ha tenido, se le ha podido quedar petrificado de no usarlo.

Permítaseme dudar de que en su "mochila" lleve usted el enorme peso que supone la vergüenza porque, un mal día, sin que su rostro se coloreara una miaja, decidió, en contra del sentido de la equidad necesario para cualquier clase de gobierno, y contra el pequeño y mediano comercio, que en la Comunidad de Madrid, el comercio en general, pudiera abrir al público las 24 horas de cada día; de cada mes; de cada año. Permiso concedido a sabiendas de que los únicos que saldrían beneficiados con las nuevas reglas iban a ser las grandes superficies comerciales, (alguna dirigida por algún conmilitón del partido, sin esforzarme en la búsqueda, el ex ministro de Fomento del PP don Rafael Arias Salgado,

 director de algo en

, que aún más hace crecer mis dudas) con la excusa de fomentar el empleo, algo que nadie, incluida usted, creía, y que como es fácilmente demostrable, así ha sido. Y si por algún manejo alquimístico alguien sacara unos cuantos nuevos empleos en esos establecimientos, mayor es el número de los pequeños comercios que han tenido que prescindir de sus empleados, o se han visto obligados a echar el cierre, como también está demostrado.

La señora Aguirre es como los presidentes de algunos, o todos, los clubes de fútbol españoles que, cuando las cosas marchan de puta (perdón), de pura pena, destituyen al entrenador, pero él jamás se destituye.

Así es lo que ha hecho la ex presidenta de esta cosa de Madrid, que tan onerosa nos es a los madrileños, y tan beneficiosa para quienes la manipulan, cuando los chorizos de su equipo se le salieron de los bolsillos, sin que al parecer ella se hubiera enterado de que estuvieran ahí, con el olor tan fuerte que da ese embutido.

Pero la falta de credibilidad de esta doña, no es caso único en este drama que nos esta afligiendo a los españolitos, sino una generalidad que les afecta a todos los actores, incluido el guionista, por lo que como este que os habla es un muchachito educado, le he pedido a esta señora que en mi nombre, les mande un saludo a todas la autoridades políticas españolas, sin excepciones:

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