lunes, 6 de octubre de 2014

EL "CAMARADA PACO".

Demasiado viejo para empezar a trabajar...

... cuando nunca se había trabajado. 

Hace unos pocos años el comunista Gerardo Iglesias, cuando sus camaradas lo alejaron de la política, también hizo público su reingreso en una de las explotaciones mineras de Hunosa; la cosa fue tan dura que al mes de incorporarse, entre médicos, análisis, radiografías y aspirinas, muy alejado de la bocana del pozo Polio.

La diferencia entre el comunista y el socialista es que en la universidad de Biología hay calefacción. Viendo esta fotografía uno se da cuenta como en esta Democaca, siendo poco, hay quien llega a mucho. Y, siempre se encuentra otro inútil, que le hace bueno. 

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La izquierda de esto que han dado en llamar país, está que no les cabe una pajilla por el ano, con las cosas que se le van ocurriendo al representante de Dios en la tierra, el Papa Francisco, al que algunos ya le llaman el "camarada Paco".

El Papa no podría esconder que es argentino; con ello no intento faltar al respeto del Papa, sino reconocer en el ciudadano Francisco, una de las peculiaridades más notorias de los nacidos en aquella hermosa tierra, a la que los españoles la debemos gratitud eterna, que no es otra que el uso exagerado de la palabra y, en bastantes casos, la palabra unida a la demagogia; energía que alumbra la escasa porción de cerebro que anida en el cráneo de la izquierda de esto que han dado en llamar país.

En los más de dos mil años de la Iglesia Católica, que yo sepa, tiene perfectamente reseñadas cuales son las obligaciones de los católicos, cuales son las acciones que se consideran pecados, y sus diferentes categorías. Todos los que de alguna manera somos católicos o cercanos, sabemos que Dios es infinitamente Bueno, Sabio y Poderoso. Por Bueno, es capaz de perdonar. Por ser Sabio, es capaz de separar el pecado de la confusión. Y por ser Poderoso, sabe a quien perdonar y a quien condenar. No hay nada nuevo en la doctrina de la Iglesia, que como queda dicho es clara y concluyente. 

Son "Los Diez Mandamientos de la Ley de Dios". Diez preceptos sencillos de entender, aunque por lo que estamos viendo, tan difíciles de cumplir que hasta la jerarquía eclesiástica suaviza y acomoda, como ocurre con la ruptura de un sacramento como es el matrimonio canónico, de lo que muchos clérigos sacan buenos beneficios, participando en nulidades conseguidas, las más de las veces, retorciendo el brazo de las justicias terrenal y Divina, o como en caso del aborto, por el que no han sido excomulgados ni quien firmó el decreto, ni los dirigentes de los partidos políticos que lo asumen en sus programas.

El Papa Francisco les dice a los periodistas, que es lo mismo que decírselo a todos los cristianos y a quienes no lo son, que "el abuso sexual a niños es un crimen". Claro que sí, Santidad; que es un crimen lo sabemos todas las personas con capacidad mental y,  que por serlo, es la Justicia terrenal, sean quienes sean los criminales, los que deberán tomar las más justas y drásticas medidas. Que es un pecado del mayor grado, para los católicos, es algo que no necesita ser recordado.

Quizás el Papa Francisco, en vez de cantarles al oído a quienes, de darse las condiciones necesarias, no tendrían reparo en "finiquitarle", con temas tan en la masa de la izquierda como es la homosexualidad escandalosa, de la que sacan importantes dividendos en las urnas, podría hacer el esfuerzo de recordar a los católicos/as, que el matrimonio es un sacramento que solamente Dios, por Poderoso, tiene la potestad para romperlo y, de paso, aunque signifique un plus de sacrificio, recordar que toda católica que se someta a un aborto, automáticamente queda excomulgada. Claro que eso, no les iba a gustar mucho a sus inesperados fans.

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