viernes, 11 de julio de 2014

VENDER EL SOFÁ.

Un individuo se acercó a un mando medio del partido popular y le dijo: 

- Verás, Borja; desde mi ventana en el chalet de La Moraleja, que como tu sabes, las ventanas de mi dormitorio están frente a los ventanales de tu salón, he visto que tu mujer ¿como decírtelo...?

-¿Qué es lo que no sabes como decirme? Y... que has visto de mi mujer, ¿es que la has visto desnuda?

- Si, si, pero no es eso. Bueno; también es eso porque la he visto desnuda, haciendo...

-Haciendo ¿qué? - el mando medio comenzó a impacientarse- ¡suelta lo que sea de una repajolera vez! Me estás contrariando, Nuño.

 -Vale; ahí va. He visto a tu mujer desnuda, igual de desnuda que el individuo que se la estaba beneficiando sobre el sofá de finísima piel color marrón, que tenéis en el salón.

-Oh, Dios mío; que baldón ha caído sobre mi honor. Pero eso no va a quedar así. No va a quedar así. ¡He de lavar mi honor, como lo hacen los caballeros de mi alcurnia y linaje!.

Pasadas unas cuantas semanas, en una reunión del partido, se volvieron a encontrar los dos conmilitones y el acusica inquirió al deshonrado por como había solucionando el tema de la afrenta sufrida.

-Borja; ¿como has solucionado aquel feo asunto contra tu honor?

-Ni te lo imaginas. He tomado una decisión drástica que...

-Cuenta, cuenta; date prisa que va a hablar Rajoy. Oye, no les habrás mandado matar...

-Peor, mucho peor; cien mil veces peor ¡He vendido el sofá de finísima piel color marrón! Y, para redondear la venganza ahora, en su lugar he puesto unas incomodísimas sillas.

Ya se que el asunto que he contado más que viejo, es añejo; amojamado tal vez, pero es que la noticia que he leído en El Mundo, me lo ha hecho recordar:


¿Diréis que no es inteligente la medida? Cualquier otro que no sea este democáquito Gobierno, en un rasgo de autoritarismo poco democaquito, habría tomado medidas desproporcionadas, alejadas de esta plácida convivencia que la Democaca nos esta brindando, como destituir automáticamente a las autoridades de Enseñanza de la autonomía catalana, con la señora Irene Riguau a la cabeza. Pero no; el señor Wert, en este caso, como el señor Rajoy en el asunto del jodido referéndum que propone Mas y sus compinches en la felonía, han seguido el ejemplo del carbón aquel que vendió el sofá.

Este sistema, como si fuera bueno, tiene unas reglas que, si las personas que lo rigen fueran inteligentes (que pa que) y entre las piernas tuvieran lo que hay que tener (que no), obligarían a su cumplimiento como indica la Constitución vigente. Nadie puede estar dentro del sistema; nadie puede estar arropado y protegido por la Constitución contra la que se está actuando. 

Se ha dicho muchas veces por personas mucho más preparadas que yo (para eso no hace falta mucho), pero no me voy a privar porque, cuando se me pone la "leche agria" no me para ni Casillas en su mejor momento. Si en este apestoso sistema se diera la improbable circunstancia de que hubiera alguien con un par de cojones (que, si los hay, deben estar distraídos) que quisiera tanto a España como ella se merece, haría efectivo el poder de disolver a las autonomías rebeldes, y colocar entre rejas a los sinvergüenzas apátridas que, a pesar de estar enriqueciéndose, sabe Dios cómo, dentro de esta... cosa, nos quieren robar lo que a todos los españoles nos pertenece: trozos de nuestra Sagrada Tierra.   

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