miércoles, 17 de abril de 2013

NO SON LAS COSAS COMO SOLÍAN SER.

No son las cosas como solían ser. Fue hace un par de días, comiendo en la terraza de un restaurante, vi a un perro sentado sobre sus patas traseras, la cabeza una pizca ladeada y la boca abierta, como esperando que le llegara algo; fija su mirada en mí, que estaba dando fin a un chuletón de ternera. Como haría cualquier hijo de vecino, amante de los canes, cogí el hueso del plato, y se lo eché al perro, pensando que cuando acabara con él, me vendría a hacer fiestas y carantoñas tan dados a ello. Craso error el mío; el perro de pronto cambió su mirada tranquila, a mirada furiosa que imponía; cogió el hueso del suelo y, sin mediar ladrido, me lo lanzó con inusitada fuerza que, si no hubiera retirado la cabeza a tiempo, me habría proporcionado un chirlo de grandes dimensiones e imprevisibles consecuencias. Raudo como un cohete se acercó el camarero a pedirme disculpas. Alegando que el perro –de nombre Stalin- era del dueño del restaurante y que solamente comía filetes de solomillo. Y, es que las cosas no son como solían ser.

No hace muchas lunas -que diría el indio Jerónimo- las mujeres guardaba su virginidad, celosamente, para entregársela al hombre al que amaban, junto a la promesa de amor eterno. Ahora no; ahora, una notoria mayoría, como el perro del restaurante, comen “solomillo” todos los días laborables y dos veces, las fiestas de guardar, en compañía indiscriminada y en los sitios más inverosímiles. Me contó un amiguete que, en uno de esos ruidosos bares donde suele juntarse la gente joven de oído duro -no lo tienen duro el oído- mientras estaba echándose una copa al coleto, vio cómo copulaba una pareja, ella la espalda contra el mostrador, y el bombeando, mientras charlaba con un coleguilla. Nadie se escandali… ¡Qué cosas se me ocurren! Las cosas no son como solían ser. Antes las madres vigilaban la regla de sus hijas y hoy, lo que procuran es que no falten preservativos en el bolsillo de su pimpollo.

La cosa es tan seria, que hasta el ministro de Justicia está tratando de reconvertir en lo que se pueda, el espinoso tema del aborto -para mí, el peor y más cobarde de los crímenes- y la posición de los padres ante el embarazo de una menor de edad. No es de recibo que el padre, también en eso, sea el último en enterarse. Por cierto, como cabrita esperara, la señora Elena Valenciano, ha salido al ruedo con sus cortas piernecillas y sus cortitos brazuelos a dar unos cuantos capotazos mal dados, como de costumbre y puesta a amenazar, amenaza... ¡hasta a la Santa Sede! Con denunciar el Concordato con España, si el gobierno del señor Rajoy modifica la actual ley del aborto –asesinato-. Este pequeño híbrido aupada a tan alto escalón de mando en las turbas sociatas, dice que el cambio que se avecina, va a “limitar la libertad de la mujer”. Las mujeres -y si ella encuentra con quien- pueden acostarse con quien mejor les parezca pues, nadie conozco que se lo impida; si así lo quieren, y su pareja aguanta, pueden recorrer todas la formas de copular que el Kamastra tiene recogidas y con cuantos paisanos, clérigos y militares se les pongan por delante, porque, efectivamente su cuerpo es de su propiedad; pero, si en tan agradables practicas quedara o quedase embarazada, señora Elena Valenciano, la criatura, sujeto de pleno derecho casi de su misma talla, no le pertenece, o mejor dicho, la mujer no tiene derecho a disponer de esa vida, ajena, que lleva en su seno -con esta vez, lo he dicho cientos de veces y en infinidad de lugares. Por mucho que se disfrace con subterfugios de riesgos físicos o psíquicos de la madre; envueltos en restricciones que a nadie moralmente íntegro convencen, el aborto es el mayor genocidio; la peor seña de identidad del ser humano y, cuanto más desarrollado, más cruel es su comportamiento. Y, lo peor es que la mujer (mater) es quien pone mayor empeño. No son las cosas como solían ser.

Esta vez mi dolor es por Venezuela; difícil, con el soso Maduro, se les ha puesto el futuro a los venezolanos. Duro es ser gobernados por reyes idiotas que no saben gobernar; malo es ser gobernados por un presidente idiota que no sabe gobernar, aunque sí “agarrar bolos” pero, ser gobernados por los comunistas cubanos, que además se les llevan trece mil millones de dólares todos los años, es para mear y no echar gota. A mis primos María del Carmen y Marcos: lo siento de todo corazón.

1 comentario:

marcos dijo...

Dicen que Venezuela tiene 2 presidentes..... uno maduro y el otro...podrido

saludos y ARRIBA ESPAÑA¡¡¡¡

criollo y andaluz