martes, 18 de septiembre de 2012

¡DE FRENTE Y POR DERECHO!.

Doña María San Gil; don Jaime Mayor Oreja; don Francisco Álvarez Cascos; don Manuel Pizarro; don José Antonio Ortega Lara; doña Esperanza Aguirre…

El Partido Popular, poco a poco, se va quedando en un “grupeto” de tuertos y legañosos, en perpetua adoración del JEFE SUPREMO, escuchador de sí mismo, a quien ni siquiera hace caso. El señor Rajoy, para quien a estas alturas no se haya dado cuenta, es un ser timorato, que se enfrenta, ante cualquier circunstancia, mirando para atrás, calculando donde ha de poner el pie, en retirada. Los seres humanos, en política, se dividen en dos grupos, los que mandan y los que obedecen. Pues bien; el señor Rajoy es un aceptable funcionario, aseadito en el desempeño del cargo, siempre que por encima de él haya un jefe; y su labor puede ser más exitosa cuanto mejor sea quien le manda.

Yo, tuve como compañera de clase, en el colegio Luis Vives (donde aprendí lo poco que se, por mi culpa), una niña que cuando se levantaba para decir la lección, la decía con una precisión, en cuanto al texto, igual que si la estuviera leyendo directamente del libro, pero ¡Ay! Si doña Pepita, la profesora, la interrumpía; entonces se quedaba callada, incapaz de volver a empezar. Se sabía la lección de pe a pa, pero le faltaba seguridad en si misma. Hay quien dice que el señor Mariano Rajoy sabe mucho; que es más listo que los ratones coloraos; es posible; lo acepto sin discusión. Pero, le falta confianza en si mismo; le abate la inseguridad cuando ha de tomar una grave decisión, ante la posibilidad de tomar la decisión correcta. Seguro que él era más feliz estando a las órdenes de José María Aznar. Don Mariano Rajoy nunca podrá llegar a ser un líder nacional, como tampoco lo es en el PP. Un líder siempre se rodea de los mejores para que su liderazgo sea fructífero y notorio, haciendo propio lo que esos mejores son capaces de aportar, uniéndolo a lo suyo, o simplemente tomándolo como propio.

El señor Rajoy no puede tomar nada de los mejores, sencillamente porque a los mejores, a algunos ya los ha echado y a otros los va echando. Esa una de las peculiaridades de los mediocres; para que su apagado brillo luzca, es necesario apagar a quienes portan una luz más potente.

No todas las decisiones tomadas por doña Esperanza Aguirre, me han parecido bien; el tema de la apertura de los comercios las veinticuatro horas del día, los trescientos sesenta y cinco días del año, por ejemplo, me pareció y me sigue pareciendo una barbaridad que, sin remedio, traerá nefastas consecuencias para el pequeño comercio de cercanía. Pero, sin gustarme el sistema, a quien culpo de muchos de nuestros males -las jodidas CCAA- la de Madrid, bajo su presidencia, en contra de los sociatas primero y, ahora en contra de su propio partido, de entre todas ellas, es la que mejores perspectivas de futuro presenta. Y, si además se cumple para bien lo de “Euro Vegas”, la tasa de desempleo bajará muy sensiblemente.

En su despedida la señora Aguirre, nos ha mentido en algunas cosas, y no ha dicho la verdad en otras (parece un galimatías, pero no lo es); ni su enfermedad; ni su familia han sido la espoleta de su cohete. La rampa para su lanzamiento se la han puesto algunos miembros del gobierno, con el señor Rajoy a la cabeza. La señora Aguirre, en los medios, ha hecho varias proposiciones que han sido rechazadas de plano: reducción del número de diputados; permiso para fumar en las salas de juego de Euro Vegas; se le denegado; quitarles la subvención a sindicatos y patronal, no ha gustado porque podría traer enfrentamiento con los sindicatos. Lo más grave del caso Aguirre, lo que más molesta en la cúpula del partido, es su cartel político en toda España, muy al gusto de los españoles. ¡De frente y por derecho! Muy superior al de don Mariano.

Y, con todo ¡No me gustan los demócratas; no me gusta la democracia, ni la madre que la parió!

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