jueves, 2 de febrero de 2012

VAMOS A LLEGAR TARDE.


Hubo socialista que viendo los resultados salidos de las elecciones del día 22 de mayo exclamó ¡Tráganos tierra! y ¡Coooño! la tierra se abrió y se los tragó. Pero solamente a unos cuantos el día 23 de mayo y al resto el 21 de noviembre.

Y, ahora ¿Que? Pues… ahora, los socialistas de ambos sexos van deambulando por la vida como los gitanos/as rumanos/as, madrugando lo poco que les queda en Andalucía, antes de que se vuelva a abrir la tierra y se trague las últimas zurraspas.

Se acabó, al menos de momento, el triunfo de la mediocridad –por ser generoso-. El excremento político; la izquierda enmierdada se va por los desagües de las letrinas camino de Vaciamadrid.

 Se acercan los tiempos en los que los españoles recobremos el albedrio sin miedo a sufrir prohibiciones.

 Las prioridades se pondrán en movimiento, porque quienes tienen que decidir, aparentemente, tienen los conocimientos necesarios para así hacerlo.

 Las instituciones funcionarán con la perfección que se les exige, bien conducidas por los mandos políticos, adecuadamente nombrados, y muy bien secundados en la labor por los funcionarios de carrera o de oposición porque serán adecuadamente equilibrados sus merecidos emolumentos.

 Las relaciones con el extranjero alcanzarán los frutos, hasta ahora no logrados: Gibraltar y el reconocimiento y consideración que un país de nuestra importancia tiene más que ganada en el concierto mundial.

 Nuestra Industria, apoyada por su ministerio, exportará al mundo entero toda clase de manufacturados que su potencia será capaz, abriendo un flujo incesante de millones de euros, lo que nos colocará en inmejorable posición económica.

Nuestra Justicia, por mor del impulso que dará el ministro Gallardón, se librará de los jueces prevaricadores y de los vendidos al socialismo y, una vez hecha la limpieza necesaria, emprenderá el camino limpio de obstáculos hacia la total y necesaria autonomía.

La Sanidad funcionara con tal rapidez que, una vez resuelto el problema de las listas de espera, para que funcionen el cien por cien de los quirófanos, y no se estropeen por falta de uso, la ministra se vera en la necesidad de importar pachuchitos de otros países no tan bien dotados. Las medicinas serán abonadas por adelantado a la farmacéuticas para que estas no tengan ningún sobresalto.

El ministerio de Hacienda, ante el aluvión de euros que a través de las exportaciones entrarán en sus arcas, bajara todos los impuestos, incluyendo los que graban las gasolinas y gasóleos, con la consabida bajada de los precios de esos carburantes, lo que inmediatamente nos hará más ricos a los españoles, que no sabremos en qué gastarnos los cuartos.

El ministerio de Empleo y Seguridad Social funcionará de tan buena manera que el paro solamente se dará en los relojes cuando se les acabe la pila. La discusión con los sindicatos en cuanto a la retribución por despido, será un mal recuerdo del pasado, pues lo que faltará serán trabajadores y no puestos de trabajo.

El presidente del Gobierno, señor Rajoy, con estos ministros y el resto, será aclamado por las calles, sin escoltas, repartiendo abrazos por doquier…

“Eloy, levántate que son las ocho y media…”

¿Qué? ¿Qué dices…?

“Que te levantes que vamos a llegar tarde para abrir la tienda”

¡Con lo a gustito que estaba durmiendo!

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