lunes, 4 de abril de 2011

La puerta de salida.

El ninot que milagrosamente se salvó del fuego el día de san José, ha sido quemado un día después del septuagésimo segundo aniversario del fin de nuestra guerra de Liberación por sus compañeros de partido. El imbécil que pusieron de cabeza de lista en las elecciones de 2004, ya no les sirve a los que mueven los hilos de la política desde la sombra; desde la oscuridad criminal, donde se urden atentados, raras desapariciones o inexplicables debacles económicas, además de listas electorales, digamos que, en casi todas direcciones, por muy autónomas que parezcan.

Volviendo al “tonto útil”, después de muchos dimes y diretes, en la sede del PSOE, como a Julio Cesar, sus “coleguillas” no le han dado muerte física, pero si le han señalado la puerta de salida, y le han firmado el pase. Pero él sigue en la presidencia del gobierno y en la secretaría general del partido, se me podría decir.

En el África profunda, puedo responder, hay una tribu que no entierra a sus muertos, los sientan en una espacie de silla y viven con ellos; y todas las mañanas los sacan de la cabaña a que tomen el sol. Eso es lo que espera hacer el partido socialista durante el año que les queda por delante, a la espera, entre tanto, de que se les aparezca Lenin, su santo rojo, y les encuentre el mirlo blanco que les gane las elecciones del 2012. Difícil lo tiene la corte infernal. Aunque… no… no pude ser que… ¡no; otro atentado, no!

Ocurren muchas cosas en un país a lo largo de su historia: guerras, epidemias, seísmos de tremendas consecuencias, largas sequías que dejan su superficie estéril durante decenas o centenas de años, lluvias torrenciales y grandíosas nevadas que se llevan por delante gran cantidad de vidas humanas, erupciones volcánicas que hacen desaparecer pueblos enteros, fuegos que desbastan grandes extensiones de terreno, llevándose por delate toda la fauna y la flora, hambrunas endémicas.

España y los españoles sabemos mucho de esas desgracias; muchos hemos sobrevivido a todas o a algunas, con el temple racial que nos adorna. Quiero dejar claro que, siendo un país y unos paisanos aguerridos, que tanto hemos aguantado, y hasta vencido, el paso del ciudadano José Luis Rodríguez Zapatero por esta página de la historia, deja las penurias antes señaladas, como amables y divertidos cuentos de los hermanos Grim.

Y para terminar, una originalidad del sujeto en cuestión: sus largos silencios, al estilo de los mutis teatrales, que según dicen sus próximos, tanta expectación levantaban en sus interlocutores, igual próximos que extraños. En el colmo de la gilipoyez, la señora Valenciano, ha llegado a decir: “esos silencios son prueba de su profundidad intelectual; él piensa lo que dice, no lo suelta de cualquier manera”.

¿Cuántos inútiles están próximos a tener que buscarse la vida honradamente? Os invito a participéis en esta “porra”. Yo digo 150.000.

No hay comentarios: