jueves, 1 de junio de 2017

EFLUVIOS DAÑINOS.

La Justicia no cambia jamás por la sencilla razón de que es perfecta en si misma. No son así algunos de sus togados administradores que, por ser humanos, los hay que se separan algo -a veces mucho- de la entrecomillada perfección. 

Por ejemplo, en este país en el que sigo exiliado, la sensación que nos produce a las personas sencillas, asistiendo como espectadores a algunos casos que están en el candelero que noten las caras de ciertos jueces y de ciertos fiscales, es que el personal jurídico se nos está haciendo tan popular, que más parecen elementos de uno de esos espacios televisivos que dicen "del corazón" (fábricas de gilipollescas, chorradas y chismes), que impartidores de balsámica justicia. 

Son los cambios en las formas y en los fondos de las cosas; a veces esos "cambios" también afectan, de rebote a a la más respetable pata que sostiene a un Estado.

Con bastante menos tino del que sería deseable, vemos salir ciertos "efluvios dañinos" que desde el palacio de la Fiscalía General del Estado, parece que atacan indiscriminadamente y en todas direcciones posibles. 

Como el Tribunal Supremo, como la Fiscalía del Estado, son Instituciones dignas de todo respeto, aunque insisto que, como en cualquier otro lugar en la que juega la política de ascensos profesionales, al margen del buen uso externo que se haga del cargo que se ostenta, se pueden, y de hecho se dan, intrigas por intereses personales o de grupo, por alcanzar ciertos niveles, como el asunto de don Manuel Moix, que recientemente hemos tenido la desgraciada ocasión de ver por los medios audiovisuales. Y que tan poco bien le hace a la institución.

Lo que sí ha quedado meridianamente demostrado es que, de la condena dictada por los medios de comunicación, no se salva nadie que caiga en sus garras. 

No importa que después la Justicia determine inocencia, porque la semilla ha calado en los cerebros de una gran cantidad de personas sencillas, y hasta de personas de desarrollada inteligencia. 

El "Calumnia que algo queda", es una las maldades más verdaderas que se hayan dicho y divulgado en el mundo, atribuida al filósofo inglés, Francis Bacon.

Eso le está afectando al ex fiscal jefe de anticorrupción, don Manuel Moix, a pesar de que el fiscal general del Estado, don José Manuel Maza, en retransmitida rueda de prensa, esta misma mañana, haya declarado que "he podido constatar que no ha existido ningún tipo de irregularidad ni ilegalidad en las actuaciones de Manuel Moix. 

Tampoco que exista incompatibilidades por ejercer el cargo y poseer el 25% de una sociedad radicada en Panamá. El hecho de tener una propiedad de un bien por herencia no le obliga a comunicarlo a sus superiores".

Es cuestión de mala fortuna; si eres "alguien" y tienes "algo" deseable por otros pide a Dios que, quienes piense en arrebatártelo, no lleguen a usar nunca el apoyo de la Prensa.

Eloy R. Mirayo.

P.D. Me entristece que la próxima temporada de fútbol, no haya ningún equipo asturiano en la primera división.



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