lunes, 29 de mayo de 2017

GROSERA DESPROPORCIÓN.

Al "a grandes males grandes, grandes remedios", le ha sustituido el "a grandes males, los remedios que a mí me salen de los cojones". 

Eso es lo que parece que esta primando entre los profesionales y estudiosos de la macro economía y su perspectiva de futuro. Escuchar algo así, me pone los cabellos puntiagudos y hace que me provoque un interminable escalofrío que recorre todo mi escultural físico.

7.400 millones de seres humanos -una más o uno menos- somos los que en este jodido momento habitamos en el Mundo. De esos 7400 millones el 1% 

acumula la misma cantidad de riqueza que el restante 99%. La desproporción es tan grosera por la sencilla razón de que además de la riqueza, ese 1%, también tiene en su mano el poder, y también al Poder, en su más amplio espectro.

Según la OIT (Organización Internacional del Trabajo) es posible que en este año, el que andamos por su mitad, el número de parados en el mundo asciende a 200 millones (que son seres humanos). 

Las propuestas que hacen los eruditos en el tema, no va por dar seguridad a los empleos actuales, ni por tratar de encontrar la manera de crear 200 millones de nuevos empleos, sino que el camino que muestran para recorrer es el que los parados sean subvencionados por los asalariados que aún, milagrosamente, y no a perpetuidad, conserven su puesto de trabajo. 

Por supuesto que se dirá que también ese 1% aporta vía impuestos, 

pero es mentira, la ingeniería en la economía, esa ciencia que volatiliza 

euros de aquí y los hace aparecer allá o acullá. 

Esa ciencia ni la ha inventado un asalariado, ni por supuesto tiene posibilidad de usarla en beneficio propio. Y si hay quienes para su desgracia y por encargo "superior", para poder conservar su empleo, se ven en la necesidad de usarla enbeneficio ajeno.

Todos cuantos se asoman a los medios para tratar en futuro el mundo laboral, lo hacen como si el trabajador humano no formara parte del mismo mundo que la empresa y su proyección. La Informática; la Robótica; en suma, la Cibernética, va separando a grandes pasos al ser humano en las empresas industriales.

Uno de los grandes males de esa práctica es que al prescindir de la mano de obra humana, la riqueza que se genere terminara cayendo en una sola mano, la del sumo propietario que, por mucho que sea capaz de gastar, nunca incidirá en el mercado interior, como si incidió y lo sigue haciendo, aunque menguado, cuando una parte de esa riqueza van a cubrir sueldos de trabajadores de carne y hueso.

Lo he escrito muchas veces, pero no me cansare de repetir otras tantas veces. Nadie se puede ni debe oponer al Progreso, pero el Progreso debe ser conducido con el máximo respeto para el ser humano y para toda la Naturaleza. Pero sobre todo, al ser humano.

Nadie tiene derecho a decidir sobre quién tiene derecho a comer y a quien no le cabe ese derecho; quien con dignidad se ha de ganar con su trabajo la pervivencia y quien se ha de desprender de su dignidad para vivir toda su vida de una mísera limosna oficial.

Eloy R. Mirayo.

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