martes, 22 de noviembre de 2016

UN "TODO A CIEN"

Algo marcha mal en el Mundo, cuando el representante de Dios en la Tierra, resulta que es casi más seguido -no perseguido, como antaño- por los ateos; los agnósticos y por los rojos.

El Papa Francisco es como el chino dueño de un "todo a cien", que lo vende todo barato. Es ¡Jauja! Peca, peca; pecador compulsivo o selectivo que, por mucho y muy gordo que peques, en el "todo a cien de Paco", te saldrá de lo más cómodo y baratito.

Así es y así será hasta que el "Jefe Supremo" se enfade seriamente y tome cartas en el asunto; en el serio asunto de la Iglesia y de sus fieles, que como tales procuran no pecar, para tener su Alma limpia de pecados -con lo divertido y placentero que es a veces- personas coherentes con sus sentimientos religiosos y, resulta que ante la más alta magistratura del Vaticano, los asesinos que matan a las criaturas que, indefensas, están esperando a nacer en el seno materno, 

protegidos por el bálsamo de Fierabrás, expendido desde el "todo a cien de Paco", quedan tan limpios de pecado como un de esos niños recién nacidos, para su seguridad, lejos de los

"herodes" modernos.

A quienes son capaces de hacer semejante crimen es a los que, específicamente, el Papa Francisco, ha pedido a los sacerdotes que les den la Absolución. 

"Creced y multiplicaos". ¡Eso son cosas del Viejo (Dios)! Habrá pensado Paco, dentro de su sotana blanca. La Modernidad y El Progreso caminan por otros senderos y la Iglesia Católica no puede perder ese tren. Quizás lo próximo que le pidan, ateos, agnósticos y rojos de todo pelaje, al Papa, es que transforme el Vaticano en un club de alterne, con un letrero luminoso a la entrada de la Plaza de San Pedro con la siguiente leyenda: "estas hermanas en el Señor, son capaces con su consumado arte, de hacerle alcanzar el Cielo con las manos".

El Mundo está en crisis de valores y no iba a ser la Iglesia Católica únicamente, quien se salvará de ello. 

Ciñéndonos a lo cercano la crisis de nuestra a iglesia nacional, comenzó el día 2 de abril de 1939. En los seminarios de este país, entraron quienes con el tiempo, y desde dentro de ella, iban terminar la tarea que no pudieron acabar por el resultado de la guerra del 18-7-36 al 1-4-39. No lo hicieron creando mártires, a golpe de pistolón, sino usando el desprestigio. Curas que que se metían a trabajar en fábricas, talleres y obras de construcción con la tarea creada por el Partido Comunista para adoctrinar a los trabajadores; curas que escandalizaban casándose a bombo y platillo; obispos y cardenales que hacían propaganda de su izquierdismo; sacerdotes que desde el púlpito dicen que deberían desaparecer vírgenes y santos de las iglesias para ser sustituidos por imágenes del Che Guevara. 

Resultado: el censo de fieles y, ya a los seminarios no entran vocaciones, sino necesidades a cubrir; salir de sacerdote es una aceptable "ocupación", con paga del Estado. Eso no lo hay fuera.

Y, con las cosas que hace el Papa Francisco, no creo que las cosas mejoren.

Eloy R. Mirayo.

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