martes, 13 de septiembre de 2016

¡¡¡LO QUE NOS QUEDA QUE APRENDER!!!.

La traición es la perla que cierra el collar de perlas podridas que adorna el cuello de la gran mayoría de los políticos españoles; y no les avergüenza lucirlo sino que, como si fuera una alta condecoración, suelen hacerlo hasta con altanería y notoria chulería.

Que se salve quien pueda hacerlo; pero lo cierto es que así, a bote pronto, no aparece en ese maligno horizonte, al menos hasta donde alcanza mi desgastada vista, nadie que en su cuello no brille esa "joya".

Sin que se les alborote un kiriki del cabello, 

son capaces de pactar, contra natura política, importándoles una "higa" lo que puedan decir sus votantes. Y de la misma manera son capaces, desde las dependencias del Gobierno, de llegar a pactos con gentuza que busca el descuartizamiento territorial de la Nación. Son capaces de sacar los millones de euros a paraísos fiscales, a sabiendas de que están empobreciendo el país. Son capaces de traicionar la acción de la Justicia, montando una partida de terroristas; asesinos, pagados con fondos del Estado.

Una buena prueba es lo que viene en la portada del diario El Mundo, de hoy.

El tal señor Matas es un traidor total; 

ha traicionado a quien le nombró ministro; a quienes le auparon a la presidencia de la Comunidad Balear, a todos los ciudadanos de aquellas encantadoras islas; Hacienda, que es como si lo hubiera hecho a todos los españoles y por último, al Partido Popular.

De entre todas sus traiciones, la que menos me importa, o mejor dicho, la que no me importa, es precisamente esta última al PP, que -según El Mundo, no yo-, ha pactado con el fiscal Horrach, para no ir de morro al "talego".

El muy sinvergüenza

robó, y no tiene huevos para cargar con las consecuencias de sus innumerables fechorías. 

Yo, pobre de mí, 

no llegó a entender cómo es posible que la Justicia Española pueda llegar a semejante chanchullo ¿pacto? -perdón, a lo peor mi incultura me lleva a usar una palabra inadecuada; perdón, perdón, perdón-, de premiar a semejante chorizo, simplemente por actuar de delator.

Si este golferas ha cometido prevaricación inducido por alguien de la dirección del PP, y es lo suficientemente grave como para ser castigado con cárcel, lo justo es que ambos alcancen el "honor" de ser huéspedes del Estado.

Cualquier estúpido pensará que la obligación de la justicia es perseguir la delincuencia individual y colectiva, imponiendo las penas -alcanzadas a pulso- con justicia y equidad.

Lo que nos ha traído esta Democaca a los ciudadanos de este país, y a mí, que aún sigo aquí exiliado, es un estado de confusión, imposible de que aclare, porque es una confusión perfectamente preparada, milimetrada al máximo, de la que siempre los políticos son los beneficiados; ellos, los empresarios que les compran y algunos jue..

Ayer un trabajador peruano que limpia los cristales de nuestro pequeño comercio, me decía que en su país, la Justicia trabaja poco porque existe el "tanteo". Me contó que "si, por ejemplo, un policía te para el coche, siempre encontraban motivo para sancionarte, por mínimo que fuera el motivo pero, si al entregarle la documentación se le esconde un billete, 

si es suficiente, hace como si rellenase la notificación de la multa, pero no la tramita, porque el dinero ha caído en su bolsillo. Y si de esos dineros el policía le hace llegar suficiente al que manda, el ascenso lo tiene asegurado". 

¡¡¡Lo que nos queda que aprender!!!

Eloy R. Mirayo.

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