jueves, 12 de noviembre de 2015

¡PAROLE, PAROLE, PAROLE...!

¡Parole, parole, parole!... decía la cantante Mina en una antigua canción italiana. Palabras, palabras, palabras; es la acción drástica con la que la pequeña vicepresidenta del gobierno de España, amenazó a la piara de hijos de la gran puta, que intenta robarnos Cataluña, a todos los españoles. Y son palabras que, por lo que se desprende, no tienen más efecto que hacer que se la sude a esa piara de hijos del pecado.

Pero, para que un delincuente triunfe en su delito, siempre han de concurrir una buena cantidad de circunstancias, unas casuales y otras por el entorno jurídico-policial creado y, las menos, aunque importantes, por culpa de la víctima, que no ha puesto los medios para impedir o, al menos dificultar, la acción delictiva. 

Eso es lo que pasa con el asunto de la secesión de Cataluña. Nunca se habría llegado a este punto, si los gobiernos nacidos en esta sucia Demo



no hubieran chalaneado con el "padrino" Pujol, y su "consigliere" Mas, comprando apoyos por silencios. Nadie nos puede hacer creer que el continuo despojo con que ambos han puesto a Cataluña al borde de la quiebra.

Hace unos pocos días, invitado a una casa, los nietos de mi anfitrión (vándalos de corta edad) comenzaron a perpetrar vandaladas, sin que los papás tomaran más acciones correctoras que...  ¡parole, parole, parole!. Como invitado educado, que lo soy, yo les miraba sonriente en silencio, sin revelar el impacto en la úlcera, recordando la magnifica niñez de mis hijos, Rufino y Jaime, incapaces, sin disciplina impuesta, de hacerse notar de manera negativa. Mi mujer, Julita, que también miraba a los vándalos, se me acercó y, por lo bajini: "a estos niños les daba yo un par de buenos azotes en el culete", me dijo. Yo, y seguramente sus abuelos, se los daríamos a los padres, le repliqué. Y es que la culpa de quien desobedece, siempre, es culpa de quien manda, a partir de la primera desobediencia.

Ante cierto tipo de dificultades, no hay otro tratamiento que la acción DRÁSTICA; el hacer que la linea infranqueable esté tan claramente marcada que, quien se atreviera a pasarla, el pie que lo hiciera, quedaría inmediatamente cercenado a la altura de los lóbulos de las orejas de su propietario. Y que nadie se lo tome en sentido figurado. Para estas cosas yo soy mas serio que un luto, además de ser un nostálgico de la Pena de Muerte.

Jamás perdonaré a estos chupa sabanas de burdel, ni a este gobierno, la vergüenza que me producen. Claro que también me avergüenzo de mí, y del resto de españoles que mostrando el desarraigo al que nos han llevado los demo

no somos capaces de salir a las calles de todos los pueblos y ciudades de España, en manifestación de apoyo a la españolidad de Cataluña.

Por Eloy R. Mirayo.
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