lunes, 26 de octubre de 2015

BRINDIS AL SOL.

El Consejo Consultivo Muyahidin dice en un comunicado colocado en Internet: "Les decimos a los adoradores de la cruz que continuaremos nuestra Yihad y nunca nos detendremos hasta que Dios nos avale para cortar su cuello y enarbolar la bandera del Islam hasta gobernar en todos los pueblos y naciones. Sólo entonces lo único aceptable será la conversión o la muerte por la espada".

No es verdad lo que el ex primer ministro británico, míster Tony Blair, ha declarado a la CNN, y que hoy recogen todos los medios de información del mundo entero. 

La operación montada por los EEUU, en la que gilipollescamente Blair y Aznar hicieron de "cheerleaders", contra Irak, derrocando a Sadam Husein, y colaborando con su asesinato, por muy envuelto que se nos dio, montado en un proceso judicial, con sentencia previamente decidida, siendo una "intromisiva" cagada -no se valore tan alto, míster; no sea usted tan presumido- no es solamente eso lo que ha creado el profundo odio que el mundo árabe profesa a Occidente.  La cosa viene engordando desde el lejanísimo tramo temporal que va del siglo XI al siglo XIII, en que los europeos se embarcaron en la empresa, digamos que excusable, de recuperar "Tierra Santa" para la cristiandad.

Ya sé que me he ido demasiado lejos pero, si a un problema no se le busca la raíz, es prácticamente imposible hallar la solución. 

Ese empeño europeo por los "lugares santos", se podría aceptar como la punta de la hebra, del embrollo que en estos momentos, los políticos occidentales, están tratando, sin mucho éxito, de devanar.

No se puede olvidar que no fueron los árabes, motu propio, quienes decidieron dividirse, en porciones como el queso, sino los intereses externos (Occidente y Rusia) el acomodo en 1917 de los judíos en Palestina, y la aparición del petróleo en la península arábiga.

El insaciable apetito judío, con el robo de terreno -Gaza, Cisjordania, Palestina; Sinaí y los Montes del Golan- a Siria, con el apoyo del "primo de zumosol", los EEUU, no creo que haya supuesto un motivo de agradecimiento árabe que multiplique su simpatía, ni por los norteamericanos, ni por los europeos.

Si repasamos la historia, nos damos de cara con la sucesión de traiciones que el mundo árabe ha sufrido, casi siempre ocasionadas por EEUU, Rusia y La Gran Bretaña. La sucesión de afrentas y latrocinios sufrido han creado un monstruo sanguinario, que mata de la forma más deshumanizada y bárbara, que no le importa morir pues, piensa que su inmolación le pone en los brazos amorosos de Ala.

Y ahora ya no hay marcha atrás; ahora no hay más remedio que luchar a sangre y fuego  para acabar con la "bestia" que amenaza con ahogarnos en un mar de sangre. Nadie puede comprender ni excusar la bestialidad de los crímenes de los asesinos de (IS). Pedir perdón, como lo hace míster Tony Blair, vale menos que la porción de papel higiénico que he usado esta mañana. 

Los únicos "brindis al sol" que conozco son los que hacen los toreros en las plazas de toros. Pero nunca toreando de salón, míster Blair.

Por Eloy R. Mirayo.

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