martes, 28 de julio de 2015

LA INTELIGENCIA NO SIEMPRE SE IMPONE A LA BUROCRACIA.

Parece ser que un equipo de científicos españoles, de la Universidad de Oviedo, ha conseguido frenar el envejecimiento de unos ratones, en laboratorio, que les prolonga en un 65% sus ratoniles vidas.

La noticia importante no es que unos o todos los ratones del mundo pasen de vivir, más o menos cuatro años, a irse a casi los siete años, sino que, si el descubrimiento de nuestros científicos se nos pudiera aplicar a los humanos, la esperanza de vida, siempre que las enfermedades lo permitieran, podría alcanzar la nada desdeñable cifra de 135 felices años. 

Que se den prisa ¡Por Dios! Quizás lo que no esté tan claro es si simplemente es alargar la triste vejez del individuo, o es que han conseguido encontrar aquello que con tanto ahínco persiguió Ponce de León: "La fuente de la Juventud" -la fuente de la juventud, símbolo de la inmortalidad, es una legendaria fuente que supuestamente cura y devuelve la juventud a quien quiera que beba de sus aguas o se bañe en ellas- o se trata, que no es poco, de ralentizar el deterioro físico que, a algunos, nos ha deteriorado tanto como para pasar, como aquel que dice, de ser una belleza viril y varonil, de toma picatoste y moja; envidia de la "peña",
a ser un montón de arrugas  cuyos pies se van arrastrando por el suelo, temerosos de tropezar con alguna de las rayas que forman el dibujo de las losetas del pavimento.

Bromas aparte no cabe duda que lo que los científicos españoles han descubierto es algo de una enorme importancia. Y es la demostración del ingenio español, aunque las condiciones no se acerquen una "mica" a los medios mínimamente necesarios. La inteligencia, desgraciadamente, no siempre se impone a la burocracia.

"No para todo el mundo las rosas siempre huelen bien" (E. R. Mirayo 28.7.15). Todo en la vida puede ser criticado, este descubrimiento, no iba a ser menos. Mi amigo Eleuterio, con la boina calada hasta las orejas, cuando le pasé la noticia, movió la cabeza negativamente. 
-No te parece algo muy grande, Ele (yo le digo así, cariñosamente).
-¿Muy grande? Te imaginas si la pócima se la administran a Manuela Carmena; a Arturo Mas; a Mariano Rajoy;  a Pablo Iglesias; a los Pili (Mendez) y Mili (Tocho) de los sindicatos; a Ángel Maria Villar, el de la federación de fútbol; etc.  ¿Te sigue pareciendo tan grande?

¡Jo, tío! La inteligencia que late debajo de esa boina.

Por Eloy R. Mirayo.

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