viernes, 23 de enero de 2015

A VECES PARECE QUE SE HA PARADO EL TIEMPO...

Los Cum Laude de Podemos, tan limpios que dicen ser, resulta que tienen zurrapas (palominos)

en los calzoncillos, igual que el preso de Soto del Real. Ese preso que al enterarse de la salida de Luis Barcenas se quejó al alcaide:

-"Asi que este chorizo sale, y yo tengo aquí para largos lustros.
- A donde vas a ir tu, desgraciado, si solamente has robado un puñaino de euros".  

Decía un extraterrestre

recién llegado a nuestro planeta, que se le abrían las carnes viendo el trasiego de tanto reo, desde las prisiones a sus casas, sin haber cumplido la condena. Y aseguraba que en su Galaxia el condenado cumplía hasta el último segundo la sentencia con la que fuera sancionado para compensar su delito.


Eso sería lo conveniente; quizás esa sea la mejor manera para que el delincuente cancele la deuda que con su delito ha contraído con la sociedad.  

A mi, como al extraterrestre, también se me abrirían las carnes si por culpa de la crisis no las hubiera ido perdiendo día a día, en estos últimos años de penurias. Y eso que con la reciente subida de las pensiones soy 1,25 euros menos pobre, o más rico; según pensemos Rajoy, Montoro y yo, claro.

La desfachatez que se ha instaurado en la Democaca española, del brazuelo pecador de la inculta clase política, no tiene parangón en la Historia Mundial, al menos, desde la aparición del Homo Sapiens

sobre la faz del terruño de la "aldea mundial", que dicen los cursis, los idiotas, y en estos momentos, yo, por primera y última vez.

Esa gentucilla ha conseguido aunar los tres poderes del Estado, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, al servicio del partido político en el Gobierno, y aún les ha sobrado el dinero para comprar al cuarto poder, el Informativo. A este último de lo "Grandes Poderes" se le da la libertad para que se deje comprar tanto por el gobierno, como por la oposición.

De tal manera se han montado como "putos amos" que han creado dos diferenciados niveles, los que separan discriminatoriamente a la clase política, del resto de la sociedad; como si de un lado estuvieran "los intocables" en el otro estuvieran loas personas decentes.

Ellos, la parte ancha del embudo, y al resto nos obligan a pasar por la estrecha, y, encima, como si fuera una dádiva extra.

¡Que cabrones!.

Homo Erectus:

A veces parece que se ha parado el tiempo...

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