martes, 20 de octubre de 2026

CUESTIÓN DE ALTURA.

Feijóo: Pedro Sánchez no tiene condiciones que justifiquen la altura a la que ha conseguido llegar.
Feijóo: Sánchez no está a la altura de los ciudadanos de este país.

Eso nos deja pensar a los españoles que el presidente del PP es (por lo menos parece serlo) un lúcido científico en la nada despreciable ciencia de la Altura Presidencial, capaz de medir alturas a la máxima perfección profesionalmente exigida (algo que los españoles estamos esperando como si estuviéramos en pleno centro del desierto del Sahara con la cantimplora seca y sin ningún vendedor de helados en la cercanía más próxima), cuyo conocimiento es imprescindible para desentrañar los males que una mala medición, por excesiva o insuficiente altura política, pudiera acarrearnos a esos pacientes ciudadanos (ocho años esperando… ¡jode, eh!) a los que aludía Feijóo. ¡Póñase as lentes de ver milagriños, don Alberto, e teña a benvida bendita de mirarnos! ¿Qué le parece? Sí, os españois atopámonos na baixura coa posibilidade, o 29-N, de empezar a crecer en 39 días, ¡que Dios nos oiga!

La réplica esperable no ha tardado en hacerse rabiosamente notoria en los diferentes medios de comunicación de la nación y también en los más importantes medios de países extranjeros, empezando por Andorra y terminando por la República de San Marino (esta última está por confirmar). La réplica gubernamental en los audiovisuales, imposible mejor opción, la dejaron, por deseo del mismísimo “escalador”, en voces tan afinadas (más que afinadas, afinadísimas; auténticamente angelicales; de solamente recordarlo se me pone la piel de gallo) y elegantes gestos de científicos, doctores en la ciencia de la Altura como son don Patxi López (ingeniero en intención fallida) y doña Yolanda Díaz. Quien en su despedida del chollazo gubernamental (señor Feijóo, ¿esta tampoco daba la altura? ¡No me diga que se ha dejado el metro en casa! ¡Mecachis!) por sus gestos más ensayados y su tono clerical parece declamar su currículo político con los mismos versos que don Juan Tenorio le recitó a don Luis Mejía:

Por donde quiera que fui,
la razón atropellé,
la virtud escarnecí,
a la justicia burlé,
y a las mujeres vendí


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