jueves, 28 de mayo de 2026

RESULTA MUY DURO Y MUY CARO SER MUJER RICA.

Las alhajas de zapatero, y la escasa preparación del periodismo nacional.

Me equivoco; la falta de nivel, con, gracias a Dios, algunas escasas excepciones, es prácticamente una penosa generalidad.

Todas las pantallas de televisión del país nos muestran las joyas encontradas en una caja fuerte propiedad del expresidente Zapatero; y de manera absurda, los presentadores del programa y sus contertulios empiezan a hablar de ellas, las alhajas, sin haberse tomado la “molestia”, previamente, de enterarse, por experiencia de un verdadero profesional de joyería, de cómo expresarse al dirigirse a según la pieza, y así enterarse de lo complicado que resulta -no es que no se pueda- hacer tasación del valor, de cada una de esas piezas: diadema, pulsera, collar, sortija etc., y gemas: diamantes, rubíes, zafiros, esmeraldas etc.

No es suficiente el menguado conocimiento y trato de un joyero que simplemente se dedica a vender las joyas que hacen otros (los joyeros de taller) pues su único acercamiento es el de poner los precios con el beneficio… cada uno es muy libre de “cargar” al costo, el beneficio que le apetezca.

Para hacer una muy acertada valoración cercana a su real valor (en este caso para cooperar lealmente con la Justicia), no es tasar las piezas así, terminadas, intentando encontrar la calidad y su valor con una simple lupa y con una electrónica báscula y frotándose en los dientes la autenticidad de las perlas de los collares.

Para determinar la calidad, la pureza y el color de una piedra, por ejemplo, un diamante; pero también sirve para saber si el zafiro ha alcanzado o no la categoría “Royal Blue”; para conocer, o no, la máxima calidad de la esmeralda colombiana; y para certificar como “Sangre de Pichón”, o no, el rojo del rubí etc., es necesario hacer un profundo estudio gemológico, cuyo resultado, como es lógico, forma parte de lo que determina su precio en el mercado. ¡Claro, que no es lo único! 

En el precio de estas gemas influye su presencia física; redonda, octogonal en cuadrado, rectangular, ovalada, lágrima y hasta en algún raro dibujo que por su dificultad y riesgo el lapidado encarezca, y no poco; tamaño (el precio no es como el de las patatas, a cuanto el kilo) dos piedras de exacta calidad es más alto su precio, la que pesa un quilate, que la que pesa, por ejemplo, 0,50 cts. 

Pero volviendo al valor de las alhajas que le han sido incautadas a Zapatero, piezas de joyería totalmente acabadas, un buen profesional -no tras mostrador cualquier vendedor, hoy joyería, mañana trajes, pasado mañana coches, o ultramarinos- , se acercaría mucho a los pesos y precios de gemas y “metal”, oro de distintos colores y platino, y además les diría que al menos las grandes alhajas del lote, no son las piezas de la colección usable, de una bella señora, sino uno de los varios juegos similares que alterna, según las “exigencias” del acto al que asista invitada. 

Una dama de alta alcurnia con un solo “juego de alhajas” y mucha fiesta, más que por el nombre o el titulo acabaría siendo conocida por “esa… la de los zafiros”. Y es que resulta muy duro y muy caro ser mujer rica.

Eloy R. Mirayo.

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