Y de repente aparece en alguno de los medios de información nacional -¡o tal vez en todos!, ya puestos…-, tales como son las teles, las radios, los periódicos, los periodicuchos que venden barato su culo al bipartidismo en su lucha contra VOX, y tantos, y tantos etc., - la escasez de inteligencia alcanzada en muchas de sus tertulias, sobre todo los las medios informativos en manos del gobierno-
un filósofo que, quizá advirtiéndonos para que podamos demostrar a Europa que, gracias a los últimos siete años de tan venturoso gobierno, somos capaces, los españoles, de saber elegir entre ser inteligentes pobres, o ser tontos ricos como nos lo demuestran a diario, sin excepción, se hacen todos los políticos rojos.
Y es que a ese científico punto sin rebaba: “el listo no se hace rico” al que ha llegado tras profundos pensamientos y noches sin dormir más que nueve horas, (es que el titi es filooosofo ¡y progresista!, no te jode) es ahí, donde ha llegado. Solo le faltó ayudarse, para hacerse entender con mayor facilidad, presentarlo con un buen ejemplo, y he tenido que ser yo, entendiendo el valor científico de su tesis, quien ha encontrado al tonto (“forradísimo el menda”) y traído aquí, como el mejor de los ejemplos -no me ha costado mucho esfuerzo- para reforzar, ahora que no me oye, su muy discutible aserto.
Buscar entre los ricos, y también las ricas -no que estén, sino que lo sean- españoles, para ver hacia donde se vence la aguja de la balanza, si hacia listos o hacia tontos… esa nunca ha sido la hoguera donde yo fuera a quemar mi tiempo, siendo para mis obligaciones profesionales muy cortas sus veinticuatro horas. Y ahora, ya veis, con mi tiempo tik tak que ando a mucha velocidad hasta que…
No, mis muy amados amigos, no; no es lo que quizá algunos os parezca viniéndoos el no tan lejano recuerdo del “pasado”, cuando su señoría se alimentaba con pan de higo de las higueras de su suegro. ¿Cómo iba a ser, con la banda de tambores y cornetas enfrente?
Y él, sin las lógicas herramientas de aseo al uso,
por llamarada placentera, y sin su pretoriana banda ¿de… tontos? ¿de… listillos? enriquecidos...
¡No!; más que tontos deben ser reconocidos -esos cuatro-, como auténticos gilipollas.
Eloy R. Mirayo.
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