sábado, 22 de agosto de 2026

NOS ENGAÑARON AQUELLOS “PAPAÍTOS DE LA CONSTITUCIÓN.”

Un Estado es una organización política constituida por un conjunto de instituciones burocráticas estables, a través de las cuales se ejerce el monopolio del uso de la fuerza (soberanía) aplicado a una población dentro de unos límites territoriales establecidos. 

Un jefe de estado es la máxima autoridad (en España no. Aquí el puto amo, que diría aquel, es Pedro Sánchez, y que nadie me hable de lo que ocurre en el resto de la Unión. Lo que me fueran a contar no me interesa) y el representante (algo parecido  al “chico de los recados” del poco respetuoso gobierno)

más alto de un país. Sus tareas cambian según el sistema de gobierno, pero por lo general incluyen representar al país ante el mundo, firmar leyes, y cuidar que las reglas del país se cumplan. 

Nos engañaron aquellos “papaítos de la Constitución”, que según lo que vemos y sentimos, finalmente, se ha convertido, a base de sobeteos pellizcos e indecorosas violaciones en “la domesticada Prostitución”, folleteando en manos de tanto sinvergüenza (con inmejorable estilo del chulo putas) utilizándola (hasta en la manera de cogérsela para mear) como el alma de este estúpido sistema político: la jodida Democracia como sistema de gobierno. Y qué se puede esperar de él si a la criaturita la nacieron sin sistema de auto defensa. 

Ellos, los “papaítos”, quizás el más listillo -lector de  George Orwell- 

influenciado por su terrible argumento se le ocurrió utilizar con carne coronada, lo que Winston Smith veía en enorme fotografía. Pero… la cosa estaba “atada y muy bien atada” lo dejó bien claro el Caudillo el 30 de diciembre de 1969. Y entre los “nudos” que hizo Franco 

para reforzar con inteligencia contrastada las decisiones del nuevo jefe del Estado, le concedió el privilegio de nombrar cuarenta y un senadores. Insisto, porque así debió ocurrir, que otra vez el listillo, viendo como Franco había dejado tan exageradamente rebosante “la caja registradora” (más el oro y la plata de los bajos del Banco de España) 

pensando y sacando conclusiones sobre para qué le había llamado a él la política, y debió entender que esos cuarenta y un senadores, podrían representar mucha oposición para desarrollar su reciente vocación. Pero… ¿Cómo deshacerse de cuarenta y una personas? Habrá que ir a hablar con el…   

Vamos a ver… Borbón y Borbón, tío ¡Vagina y Wiski! 

Eloy R. Mirayo 


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