Entre tanto falsarismo que se nos obliga a soportar; entre tantísima mierda con la que se nos obliga a convivir, y después de aguantar a tanto desvergonzado sociata-golfo-drogata-putero-trincón a los que se nos exige financiar, comienza a verse -pendiente de nuestra colaboración- crecer en toda España, como ocurre en tantos huertos con las hortalizas, el esperanzador brote “verde” que augura una buenísima cosecha:
Gobierno Autonómico de Valencia. Gobierno Autonómico de Castilla-León. Gobierno Autonómico de Murcia. Gobierno Autonómico de Aragón. Gobierno Autonómico de Andalu…
Permítaseme la broma; es una ocurrencia con respeto y sin maldad, que surge después de leer en la prensa que de acuerdo Guardiola- VOX: han eliminado el 50% de las subvenciones a sindicatos y empresarios y “no más menas”.
¿Me parece bien? Claro que si ¡cojona! Pero eso no es óbice para reconocer su riesgo que, aunque sean trenes que utilizan los mismos raíles, conviene atemperar la velocidad para evitar el desagradable choque que acabaría con la última esperanza. Posibilidad que el rojerío asesino; el comunismo feroz, a su sanguinario estilo, intentará hacer que ocurra (algo parecido a lo que ocurrió cerca de Adamuz, Córdoba), para de vuelta al Poder, logrado a pucherazo limpio con los votos, y la “muy pagable” ayuda de los terroristas vascos, los separatistas catalanes y los gilipollas del “idioma andaluz” terminar de destrozar a España. Por lo que, en su no muy lejano momento, se deberá exigir una continua vigilia, que haga imposible la nefasta llegada de otros “pedros sancheces”.
Del mismo modo que yo he utilizado –en presencia de mi niñez- a Pinocho y a Pepito Grillo, repito, sin maldad, ellos, que no son seres humanos -pertenecen a una inútil etnia- como yo -en todo momento fino y elegante a la par que sensible, pero, lejanísimo de llegar a pecar en cursi- podrían utilizar a estas criaturitas como alegorismo de lo que son ellos: ruines, viles, abyectos, infames, detestables, aborrecibles.
Y no creo que sea exagerado decir que les cuadra a la perfección, dejándoles no desnudos frente al resto de los españoles, sino vestidos como van con el disfraz de “pijos rojos”. Túnica que escasamente les ha venido tapando delito y el vicio. Eso que con tan escasa gracia desde hace mucho tiempo, ocupados en el delito y el vicio. Escandalosa manera de conseguir hacer huir escandalizada a sus propias “Almas”.
Eloy R. Mirayo.
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