jueves, 23 de abril de 2026

DE VUELTA.

Aquí estoy. Ni he fenecido ni he ido de parranda con Blanco Herrera, ese amigo de Peret que le dieron por muerto y el tío, de una sentada, se bebió el jornal, y dejó algo por pagar. ¡Él no estaba muerto, que estaba tomando cañas. Traca trá, traca trá, ¡traca trá! 

Mi silencio obedeció simplemente a que mi viejo ordenador me dijo: ahí te quedas ¡so plasta! Y quedó en silencioso y totalmente oscurecido.

“Pero eso es problema fácil de resolver -seguro que hay quien lo piense- se va al comercio y se compra uno totalmente nuevo”.

¡Que jodido! Pero eso no es sencillo para un jubilado -ese soy yo- que percibe una pensión algo escuálida, no culpo al Estado, es la pensión por la que pagué estando en activo, lo difícil es conseguir expresar verbal y eurospeditamente los nombres –y apellidos: 2100 euros- de esos pequeños monstruitos. Claro que la cosa pierde su gravedad cuando uno -ese soy yo- tiene a dos hijos… de la vieja usanza celebrando, regalándome este, por mi cumplemuchos años (11 de abril, por lo que caiga).

¡Arriba España! Con cariño a los camaradas que me seguís, y con el mayor respeto, no exento de cariño, e igual tamaño, mi agradecimiento a quienes me leéis, ¡que ya es mérito por vuestra parte! Si, de ambos.

De alguna manera en Extremadura van a ser gobernados no solo políticamente (que hay que joderse los “malabares” de los políticos ¡de ambas tendencias del “dúo marranico”!) hasta el día de hoy, que también lo serán con fraternal reconocimiento a sus derechos, entre ellos, el de trabajar, para prosperar personalmente al tiempo que se ayuda a prosperar ese cacho tan bonito de nuestra Patria, y tan importante en su historia, y también en la nuestra.

VOX no entra en el equipo, cuchara en ristre con “aceite de hígado de bacalao” para hacérsela beber cada mañana a la señora Guardiola, sino con la intención de ayudarla a conseguir algo tan sencillo y natural como que en Extremadura sean los extremeños y el resto de los españoles -no todos al tiempo, coño-, sean quienes ocupen los primeros puestos en las listas de ayudas institucionales que la actual situación demanda a voz en grito. No puede haber discusión; no se va a discutir la atención médica, no se va a discutir la escolarización, no se va a discutir el acceso, compra o alquiler,

de una vivienda; no se va a discutir el disfrute de ayudas a la atención de ancianos. En fin, no se va a discutir ninguna de las muchas cosas que todos los españoles sabemos que son indiscutibles; al menos, existiendo españoles que las precisan… Pero ¿Qué coño? Han venido como… hayan venido, y desde entonces, este maldito gobierno, formado por lo peor de cada casa les a colocado en to lo alto, como la nata de la leche en el puchero.

Un fuerte abrazo

Eloy R. Mirayo.


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