lunes, 7 de noviembre de 2016

MUCHOS AÑOS ESTIRANDO LA CUERDA.

Algo debería pasar en el Mundo; algo se debería hacer, porque no es normal que prácticamente todo el dinero del mundo esté repartido, como aquel que dice, en las manos de media docena de personas; unos pocos individuos que, además, son quienes manejan a su antojo las normas de la Economía Mundial (la macro, la media y la micro); con lo que consiguen ser mucho más millonarias cada minuto de las horas de cada día que pasa.

No es natural; no es natural que eso sea así, pues nada en la naturaleza funciona de esa manera; ni el mundo animal ni el mundo vegetal. Eso es cosa que solamente se da en el ser humano, único lugar en el que nace y crece el egoísmo. El hombre y la mujer -no las dejemos al margen-, aún sin que eso no le proporcione mejor calidad de vida, son capaces de luchar encarnizadamente por alcanzar mayor beneficio, sin reparar en medios a usar contra la competencia, incluyendo el "borrado físico". Y si eso ocurre con los competidores, esto es lo que hacen con el resto:

SEGÚN LOS DATOS DEL SECTOR



"Más de un centenar de pequeños comercios cierra cada día"

¿Oficina de Empleo? mejor sería rotularlas de Expendeduría de Minusempleos, minuspagados. 













Lo que lleva a estas escenas

y a otras mucho más lacerantes 

mientras, estos buenos hombres, por desvivirse por el prójimo, andan medio desnuditos y en  alpargatas.

Las crisis que se llevan vida y haciendas de la gente sencilla; mini hacienda lograda con sangre, sudor y lágrimas, no es algo que brote espontánea en la naturaleza, como brotan las setas de sombrerillo después de las lluvias otoñales, sino que son fenómenos cíclicos; "crisis de crecimiento" confeccionadas concienzudamente por estas y otras similares personas. 

Son las crisis fomentadas para hacerse con las "migajas que se les escapan", y que nosotros las personas sencillas y decentes recolectamos y usamos hasta que a ellos les apetece que es el momento de tomarlas para sí.

Hay dos formulas para hacer que este tipo de ciudadanos funcionen solidariamente con el resto de mortales; una, que la política, independizada de ellos, a través de su función fiscalizadora, vía impuestos, les podase convenientemente el árbol de sus riquezas. 

La otra fórmula (en la que esas afortunadas criaturas deberían pensar, que no es demasiado descabellada) es la que a través de la barbarie, empujada por la miseria, la gente cansada de ser yunque, decida ser martillo pilón sobre sus cabezas, para las que sus millones de euros y dólares no les servirán de analgésico.

Son muchos años estirando de la cuerda, y toda cuerda (aunque sea una gruesa maroma) expuesta a demasiada tensión, acaba por romper. El ser humano está capacitado para asumir que el hecho de desigualdad es algo absolutamente natural. Pero lo que de ninguna de las maneras está preparado es para asumir como algo lógico es que, mientras él, un trabajador de Inditex tiene grandes dificultades para asumir el costo de su supervivencia, el dueño de la firma Amancio Ortega, tiene (¿qué no tendrá)

un yate de seis millones de euros, para navegar de vez en cuando (por poner un solo ejemplo).

¿El mundo iría peor si la Economía estuviera mejor repartida? ¡Qué va!

Eloy R. Mirayo.


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