jueves, 17 de noviembre de 2016

ES DIFÍCIL ENTRE TANTO INÚTIL DISTINGUIR A ALGUIEN.

¿Es tan difícil llegar a la conclusión de que el ex ministro de Interior de la anterior legislatura, el señor Jorge Fernández es un pasivo político, desde el mismísimo día que llegó al Mundo; desde que recibió el primer azote en el culete?. Si; es difícil entre tanto inútil distinguir a alguien. 

No es lo mejor para ninguna clase de empresa rodearse de amiguetes sin las debidas condiciones para el cargo, por muy entrañables que sean, porque la simple amistad no es la energía necesaria para alcanzar las metas que una empresa seria es capaz de plantearse. A esos amiguetes si es que necesitan ayuda, se les debe socorrer, con la dignidad que se merezcan, con lo propio, algo que nunca puede perjudicar ninguna clase de funcionamiento. Y si no necesita ayuda contante y sonante, para eso están las partidas de Dominó, o un Mus.

"Si tienes un olivar con unos cuantos olivos, a los que se ha de coger sus aceitunas, nunca debes contratar a un amigo al que le falten los dos brazos porque, es cierto que el fruto, se pudrirá en el árbol" (Este pensamiento tan certero y lleno de sabiduría, lo debe haber dicho un chino).

Cuarenta años, mis queridos amigos; camaradas; y simpatizantes que me hacéis la merced de leer estas cosas que escribo, son muchos años de espera para que estos mancos cerebrales vareen y recojan de la lona las aceitunas.

Allá por mi juventud, los españoles nos comportábamos con la responsabilidad que exige formar parte de una sociedad empeñada en la reconstrucción física, moral y económica de su Patria (entonces nadie, siéndolo, se decía "ciudadano del Mundo"), España, que tan mal quedó después de los tres negros años que duró la guerra que la liberó

del comunismo, del socialismo y la anarquía. En aquella época solamente había los mancos por mutilación en el frente (de ambos lados) de combate, o por la acción canalla de los milicianos rojos.

Durante años la lucha contra la escasez fue terrible, pero no como lo que se está viviendo ahora en este país, los españoles teníamos fundadas esperanzas que al final, como así fue, las cosas irían mejor. Así, que durante "aquellos cuarenta años" pasó lo que jamás había ocurrido en España ¡un obrero con piso y coche en propiedad comprados con el producto de su trabajo! Y es que los hijos llegaron a vivir en mejores condiciones que los padres. Que es muy distinto a lo que en este país estamos viendo; los padres vivieron mejor; con más seguridad de todo, incluyendo el trabajo, de lo que están viviendo los hijos. Y lo peor es que el mal vivir e inseguridad laboral de los hijos, está afectando a los padres, hasta el punto de arruinarles de lo que habían logrado con su trabajo durante muchos años.

Y eso es así, por los muchísimos amiguetes que, quienes alcanzan el Poder -que ya fueron amiguetes de otros- colocan porque "se quieren", y lo que ocurre es que su estancia en el cargo, por su inoperancia, o lo que es peor, por su acción sin tino, nos vienen a


a los demás.

Eloy R. Mirayo.

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