lunes, 31 de octubre de 2016

RUFIANES.

Rufián (segur el Real Diccionario de la Lengua Española es "Hombre vil y despreciable que vive del engaño y de la estafa"); apellido que en esta ocasión que me viene a la cabeza, define perfectamente, y con toda claridad al político que lo ostenta. Hubo en la calle de la Montera, de Madrid, un odontólogo que en la puerta de su consulta, en un una chapa de lustroso latón, rezaba; "Doctor Muelas". Una profesión al pelo con el apellido. El caso es que según iba escuchando al apátrida Rufián desde la tribuna (jamás ese lugar ha caído más bajo; y mira tú lo qué por allí ha pasado) del Congreso, exclamé ¡Coño; que bien le cuadra a este ca... cab.. ballero el apellido!.

Las cosas siempre tienen su lógica. La lógica de una persona inteligente, es comportarse acorde con sus capacidades; la lógica de un idiota, es hacer idioteces; cómo la lógica de un hijo de puta, es hacer hijo-putadas allá por donde valla, y allí donde se encuentre; bien sea en la puta calle; en su puta casa; en la puta sede de su puto partido político, o en la mismísima tribuna del Congreso de los Diputados de este país. Algo que personalmente me importa una higa, ya que al ser forastero, las alusiones ofensivas que se puedan verter sobre las espaldas de sus señorías y sus señoríos del "círculo" de la Carrera de san Jerónimo, aunque fueran lanzadas por un asqueroso, repugnante y despreciable Rufián -de los muchos rufianes que hay de similares orígenes en Cataluña y en las provincias Vascongadas-, adalid del separatismo palurdo. Insisto: no me atañe.

Claro; no sería igual si la mala baba del Rufián, la vertiera contra mi España; mi querida y respetada Patria.

Si resulta extraño ver a través de la tele como un imbécil, con apariencia de "chulo putas", contoneándose como maricón por la pasarela de un burdel homosexual, bajando las alfombradas escaleras -solo le faltó en la boca la larga pipa con el humeante cigarrillo en la punta- y, sobre la que debería ser el punto de máximo respeto, la tribuna de las Cortes, se dedique a ladrar como perro que ladra sin sentido; solo por tocar los cojones. Y aun resulta mas extraño que no se haya cruzado con alguien que no le haya aplaudido fuertemente en la sucia cara de renegado. Pero el colmo de la estupidez fue cuando, como si estuviera leyendo una a una las secuencias de un TBO (tebeo o cómic) fue desgranando una a una las capas que, como una cebolla, puede tener un gilipollas.

ERC y su pasado NAZI FASCISTA. Lo que no dice el individuo es que la turba en la que milita, para hacerse perdonar su origen andaluz, es un partido de reminiscencias nazis, con varios asesinatos a sus espaldas y unos cuantos asesinos en su historia. Y no estamos hablando del transcurso de la Guerra de liberación del Comunismo.

Los héroes de Esquerra Republicana.
Miquel Badia i Capell (Torregrosa, Lérida, 10 de marzo de 1906 - Barcelona, 28 de abril del 1936)[1] fue un político español que militó en el partido nacionalista catalán Estat Català y que participó en un atentado frustrado contra Alfonso XIII, el complot del Garraf, en 1925. También participó en una campaña de asesinatos cometidos contra miembros del anarquismo. También estuvo, como "capitán Collons", al frente de los  escamots, una fuerza de 7.000 paramilitares como fuerza de choque, junto a su hermano y Josep Dencás. Fue Jefe superior de la Comisaría General de Orden Público de la Generalidad republicana.

Se sabe que quien tira piedras a tejados ajenos es idiota, cuando es fácil comprobar que el tejado de su casa es de vidrio.

Los apellidos en España tiene varios orígenes. Uno de ellos es el derivado que los hijo adquirían del nombre paterno: de Alfonso, Alonso; de Álvaro, Álvarez; de Domingo, Domínguez; de Fernando, Fernández; y de tal manera, un largo etc,. Otro de los orígenes es el nombre del lugar donde se nacía: Estremera; León; Zaragoza; Zamorano; Burgos, de los que también hay un largo etc,. También  pasaron a ser apellidos los trabajos a los que se dedicarán como: platero; carretero; barquero; pintor; carbonero; carnicero; y, como de los anteriores, hay un largo etc,. Y, por no alargarnos en la explicación, también llegaron a la categoría de apellido los apodos: Bueno, porque a quien así apodaban era buena persona, siempre dispuesto a la ayuda; Leal, se le decía a quienes se comportaban con lealtad y sin doblez; Travieso, seguramente es un apodo entregado a una tierna edad, al infante que saliera revoltoso; Malo, si la persona era de malas intenciones y peores hechos; Rufián, si la persona a quien así se la apodaba era "Hombre vil y despreciable que vive del engaño y de la estafa", que dice nuestro Real Diccionario. Pero ¿cuántos rufianes serán los que allí haya? Poco a poco lo iremos comprobando.

Eloy R. Mirayo.

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