lunes, 20 de junio de 2016

UNOS COBARDES DE TOMO Y LOMO.

La Democracia es cobarde porque las gentes que se hacen políticos del sistema diciéndose  demócratas de toda la vida, son, prácticamente en su totalidad, unos cobardes de tomo y lomo (que diría mi camarada Rafa Estremera).

Su cobardía se demuestra desde el momento en el que acceden a ser parte "cobrante" del sistema, porque su pensamiento les lleva al temor de que su paso por la "Contaduría Estatal" podría ser tan efímero que ni siquiera les daría tiempo a entrar en la linea de las comisiones y prebendas sumergidas (parece ser que estas "migajas eureas", no cuenta en la estimación porcentual de la "Economía Sumergida".

Esa consciencia emanante de las sucias entrañas de la Democracia, no es privativa de una de las sectas (partidos) que el sistema es capaz de parir en infinita cantidad; todos, desde lo más alto del Gobierno al más insignificante de los politiquillos de relleno con derecho a sueldo oficial y, por supuesto a la legión de asesores que aseguran necesitar para el buen hacer en sus obligaciones institucionales. Lo que nos viene a demostrar la escasa preparación de los políticos para el cumplimiento de sus obligaciones, por un lado; y, por otro lado, dado el nefasto resultado del que "disfrutamos", la ausente calidad de los asesores; claro que en algunos casos no pasan de ser simples "consoladores o muñecas inflables"; según quienes sean sus usuarios. Meros juguetes sexuales a cargo del presupuesto nacional.

Por eso es tan importante el VOTO; por el miedo que produce. Para muchas y muchos políticos de los tres sexos -no sólo españoles- no es lo más importante para alguna de ella perder la virginidad contra el mostrador de un sucio barucho de barrio bajo o, para alguno de ellos, que les partan el culo en una noche de alocado botellón, puestos a cuatro patas sobre una defecación reciente; lo importante es que el VOTO no bata en retirada sus alas porque, fuera del voto no son nada más que unas inservibles reses salidas de las cuadras de los partidos políticos a los que pertenecen, mientras sean capaces de soportar el peso de las aguaderas.

Lo que creo que refuerza mi tesis en cuanto a la cobardía o falta de valor de los políticos, insisto, no sólo los españoles, es por sus reacciones ante el asunto Brexit que el frívolo Camerón se ha sacado de la manga. El terror se ha montado en los lomos de los grandes políticos europeos y ante la posible marcha de Gran Bretaña de la Unión Europea, están reaccionando del mismo modo que los cuatro millones de árabes del viejo chiste que, caminando por el desierto a lomos de sus camellos, entre grandes llantos  se lamentaban de estar solitos.

Así son los políticos; la posible marcha de los británicos, a pesar de que habían entrado solo hasta donde a ellos les apeteció, les acrecienta el temor de quedar en soledad entre los 28 miembros que componen la Unión Europea, llorosos caminando por los grandes llanos europeos, lamentándose de su soledad.

Cualquier líder político de verdad, ante semejante circunstancia, no esperaría el resultado de la consulta; la expulsión sería ipso facto.

Eloy R. Mirayo.
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