miércoles, 4 de noviembre de 2015

LA CARA FEA DE LA MONEDA ES LA POLÍTICA.

Desde siempre, la policía española ha demostrado su altísimo grado de profesionalidad, que asegura su eficacia.

Esta madrugada, la Policía Nacional ha detenido en Madrid a tres terroristas vinculados al yihadismo asesino, que llevaban a cabo labor de captación en el más castizo de los barrios madrileños: Lavapiés.

Este tipo de delitos, para su reprensión, necesita un número de funcionarios vigilando de día y de noche, que pase datos los laboratorios de la científica y con todos los hilos bien trenzados, proceder a las detenciones.

Quiero decir que para detener a esos terroristas se ha necesitado un esfuerzo de localización y desenmascaramiento. Un 10 para nuestra policía.

La cara fea de la moneda es la política. La política española, la que tenemos de momento, no es capaz de resolver un problema, a pesar de que en la Constitución lo tiene perfectamente tipificado.

Artículo 1
España se constituye en un Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político. 
La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado. 
La forma política del Estado español es la Monarquía parlamentaria.

El gobierno de la nación ni siquiera se tiene que molestar en investigar para averiguar la naturaleza del delito, ni las personas que lo cometen, ya que los mismos delincuentes diariamente lo proclaman de todas las maneras y por todos los conductos posibles, inculpándose con total chulería pueblerina. Tal vez porque conocen el "valor y valer" de quienes tienen en la actualidad la responsabilidad de vigilar la integridad de España. Y las Fuerzas Armadas, el deber constitucional hacer respetar esa integridad:

El artículo 8.1 de la Constitución dispone que «las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad territorial y el ordenamiento constitucional».  

Puestas las cosas en la insoportable tesitura que esos separatistas hijos de la gran puta las han puesto, el ministro Morenés, por orden directa del presidente del gobierno de la nación, don Mariano Rajoy, debería mandar a tropas del ejército a tomar la sede del gobierno de la Generalidad de Cataluña, y de las demás sedes pertenecientes a esa Comunidad Autónoma, haciendo prisioneros a quienes osaren resistirse.

Cualquier persona, sin inclinación política, que haya leído la Constitución Española, viendo lo que están haciendo quienes está representando al Estado en aquellas provincias, se debería extrañar de que no se les este acusando de Alta Traición, y que no estén esperando la sentencia correspondiente en la fría mazmorra en la que por menos motivos, estuvo encerrado el teniente coronel Tejero.

Por Eloy R. Mirayo.

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