jueves, 1 de octubre de 2015

LAS EXPLICACIONES DE LOS APÁTRIDAS CATALANES.

Las explicaciones de los apátridas catalanes, Arturo Mas y Oriol (el mata moscas) Junqueras, para convencer a sus seguidores de que habían conseguido mayoría en la pasada charlotada autonómica, debería ser razón suficiente para que alguien reconvirtiera la antigua cárcel de Carabanchel 


en un macro tonticomio donde encerrar, a perpetuidad, a tan indeseable pareja, en compañía de los imbeciles que les hayan creído.

Lo de estas gentes -estos cabrones que nos quieren volver a enfrentar unos españoles contra otros-, es de mucha maldad; además de la propia, es la que han conseguido que brote en gentes de poca inteligencia o, en sus desgracias humanas que, habiendo nacido en otras provincias españolas, votaron por la independencia de Cataluña.

Las capitales catalanas, como las vascas y como Madrid, han recibido durante aquellos años milagrosos (durante el franquismo) de la reindustrialización en España, la llegada de muchísimos españoles, naturales de otras provincias menos afortunadas, que ejercieron su libertad, no coartada, de buscar en otros lugares de su patria, un futuro mejor que el que podrían esperar en sus lugares de origen. En aquellos irrepetibles años, salvo para los indígenas acemilados, nadie que no se lo mereciese por "mérito propio", sufrió rechazo alguno. 

Andaluces, murcianos, extremeños, gallegos, leoneses y Castellanos de las dos Castillas, durante muchos años -hasta la aparición de la malhadadas autonomías- embarajados con los naturales del lugar, participaron en el juego de ganarse la vida, al tiempo que con su trabajo, coadyuvaban al a mejoramiento económico de donde residían.

La llegada del nuevo sistema político, junto a sus enanitos, lo ha jodido todo. La cabrona Democaca se ha empeñado en que todos nos pongamos los anteojos


que nos muestren las diferencias y defectos -aunque no existen- de los que residen a los otros lados de la frontera que limita nuestra provincia, nuestra ciudad, nuestra calle, nuestro edificio, nuestro piso, y el lugar del rellano de la escalera donde se ubica nuestro piso.

Es cierto; los muy cabrones han conseguido la hazaña de hacer la "GRAN HIJOPUTADA": ha habido murcianos, gallegos, extremeños, leoneses, andaluces y Castellanos de las dos Castillas que, renegando -como lo hizo Pedro de Jesús- de España, han sido capaces de votar por la independencia de Cataluña. ¡Lástima! Lástima me da de quienes, a partir de ahora, serán extranjeros en sus lugares de origen. Y que, también desde ahora, debieran sentirse mandados por mi, a ¡TOMAR POR EL CULO! No creo que eso les cree dificultad, pues se lo pusieron en "pompa"

los apátridas catalanes.

Por Eloy R. Mirayo.

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