Según los jefes del cotarro, desde la aprobación de la Constitución se está viviendo mejor que nunca; vamos, como príncipes y principesas, que diría aquel. Y lo sueltan así, sin cortase un Kiriki, desde un puesto relevante de la administración.
Y es verdad; jamás los políticos han vivido mejor que ahora en este país, antiguamente España. Hubo un tiempo en el que los políticos oficiales solamente se movían, a real y media manta, por los pasillos de la sede de la Secretaría General del Movimiento, porque para los puestos importantes, ministros, subsecretarios, presidentes de diputaciones y alcaldes de las más importantes ciudades, siempre se nombraban, salvo excepciones, a las personas más preparadas salidas de las universidades.
Hace algunos años, cuando yo estaba militando en Fuerza Nueva, un camarada que había sido pagador en la Secretaría General del Movimiento, me contó que a alguien que llegó a ser presidente del gobierno y a algunos que fueron ministros en los primeros años de la democracia, antes de la defunción del Generalísimo Franco, les tenia que echar del despacho, harto de que le pidieran adelantos de sueldo, cuando ya tenían cobrados tres por delante. Pero ahora, no a ellos que estarán muertos o semimuertos, sino a sus descendientes, a ver quien les tose, o les echa un galgo. Uno de estos especimenes, cuando llegó a ministro (alguno de vosotros le recordareis porque cuando salía en la tele, a dar cuenta de otro asesinato de los rojos separatistas del norte, que recientemente han conseguido secuestrar a las buenas gentes vascas, se le resbalaban nariz abajo las gafas) se hacia traer las ancas de rana para la cena, desde Burgos, en avión, para que le llegasen calientes a la mesa. Ahora anda por ahí, de presidente de alguna empresa pública, haciendo crecer su patrimonio, “honradamente ganado”. Por eso, tienen razón, repito, cuando dicen que desde la aprobación de la Constitución, se vive mejor que nunca ¡Ellos! Nos ha jodido. Ellos que se ponen los sueldos que les sale de los cojinetes; ellos, que para vivir como viven, nos suben los impuestos cuando les sale de los cojinetes. Ellos, porque colocan al amparo del Erario Publico, hasta en cargos inverosímiles, a tantos familiares y amiguetes/etas como les sale de los cojinetes. Ellos, que como el Gran Houdini, han hecho desaparecer los miles de millones de euros que les ha salido de los cojinetes, y les han aparecido en los bolsillos de algunos; los mismos miles de millones de euros que ahora, por que les sale de los cojinetes, tendremos que pagar los honrados españolitos/itas, que vivimos peor que ellos, desde la aprobación de la Constitución, porque a ellos les sale de los cojinetes, con todo el “sudor” de nuestra frente, porque no tenemos cojinetes.
Una sociedad, como se dice ahora, que está en caída libre; que tiene seis millones de parados; que está vendiendo sus alhajas y alhajitas para ir tapando los jirones económicos que esta sufriendo; que los bancos se están quedando por impago, con sus propiedades más imprescindibles (viviendas, comercios, pequeños talleres) que ante la afirmación impúdica y canallesca de que, “desde la aprobación de la Constitución se está viviendo mejor que nunca” y no estalla… mejor sería que Dios se acordara de ella, porque es una sociedad muerta. Finita, que diría aquel. En una plaza de toros la devolverían a los corrales y sacarían otro lote.
Yo no soy mecánico pero ¿acaso no es cierto que un vehículo funciona mejor con unos buenos cojinetes en las ruedas? ¡Pues eso! Ah, se me olvidaba. el chusco que soltó tamaña frivolidad, fue el presidente Rajoy. Claro que él vive mejor que nunca.
Y es verdad; jamás los políticos han vivido mejor que ahora en este país, antiguamente España. Hubo un tiempo en el que los políticos oficiales solamente se movían, a real y media manta, por los pasillos de la sede de la Secretaría General del Movimiento, porque para los puestos importantes, ministros, subsecretarios, presidentes de diputaciones y alcaldes de las más importantes ciudades, siempre se nombraban, salvo excepciones, a las personas más preparadas salidas de las universidades.
Hace algunos años, cuando yo estaba militando en Fuerza Nueva, un camarada que había sido pagador en la Secretaría General del Movimiento, me contó que a alguien que llegó a ser presidente del gobierno y a algunos que fueron ministros en los primeros años de la democracia, antes de la defunción del Generalísimo Franco, les tenia que echar del despacho, harto de que le pidieran adelantos de sueldo, cuando ya tenían cobrados tres por delante. Pero ahora, no a ellos que estarán muertos o semimuertos, sino a sus descendientes, a ver quien les tose, o les echa un galgo. Uno de estos especimenes, cuando llegó a ministro (alguno de vosotros le recordareis porque cuando salía en la tele, a dar cuenta de otro asesinato de los rojos separatistas del norte, que recientemente han conseguido secuestrar a las buenas gentes vascas, se le resbalaban nariz abajo las gafas) se hacia traer las ancas de rana para la cena, desde Burgos, en avión, para que le llegasen calientes a la mesa. Ahora anda por ahí, de presidente de alguna empresa pública, haciendo crecer su patrimonio, “honradamente ganado”. Por eso, tienen razón, repito, cuando dicen que desde la aprobación de la Constitución, se vive mejor que nunca ¡Ellos! Nos ha jodido. Ellos que se ponen los sueldos que les sale de los cojinetes; ellos, que para vivir como viven, nos suben los impuestos cuando les sale de los cojinetes. Ellos, porque colocan al amparo del Erario Publico, hasta en cargos inverosímiles, a tantos familiares y amiguetes/etas como les sale de los cojinetes. Ellos, que como el Gran Houdini, han hecho desaparecer los miles de millones de euros que les ha salido de los cojinetes, y les han aparecido en los bolsillos de algunos; los mismos miles de millones de euros que ahora, por que les sale de los cojinetes, tendremos que pagar los honrados españolitos/itas, que vivimos peor que ellos, desde la aprobación de la Constitución, porque a ellos les sale de los cojinetes, con todo el “sudor” de nuestra frente, porque no tenemos cojinetes.
Una sociedad, como se dice ahora, que está en caída libre; que tiene seis millones de parados; que está vendiendo sus alhajas y alhajitas para ir tapando los jirones económicos que esta sufriendo; que los bancos se están quedando por impago, con sus propiedades más imprescindibles (viviendas, comercios, pequeños talleres) que ante la afirmación impúdica y canallesca de que, “desde la aprobación de la Constitución se está viviendo mejor que nunca” y no estalla… mejor sería que Dios se acordara de ella, porque es una sociedad muerta. Finita, que diría aquel. En una plaza de toros la devolverían a los corrales y sacarían otro lote.
Yo no soy mecánico pero ¿acaso no es cierto que un vehículo funciona mejor con unos buenos cojinetes en las ruedas? ¡Pues eso! Ah, se me olvidaba. el chusco que soltó tamaña frivolidad, fue el presidente Rajoy. Claro que él vive mejor que nunca.



