Solo quedan ocho días para el ALUMBRAO y ¡aún no he recibido
respuesta a mi ruego de que alguien se baile en mi nombre unas sevillanas en El
Real! Seguiré a la espera.
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¡Estas cabronadas me joden cantidad!
Todos hemos conocido la luctuosa noticia de la caída al mar,
con cinco militares, un único superviviente, que no ha sido posible aun el
rescate de dos de ellos. Cualquier persona nacida por el conducto normal, y no
por el ano, se condolería con las familias y con el Ejercito, sintiendo que es
una lástima que estas cosas ocurran. Uno se niega a aceptar la muerte de gente
joven y más como en este caso, porque eran militares que abrazaron esa profesión,
la milicia, con la vocación de darnos seguridad, poniendo sus vidas como aval.
Los militares fallecidos son: el capitán Daniel Pena, los tenientes Carmen
Ortega y Sebastián Ruiz, y el sargento Carlos Carmanzana. El quinto ocupante
del aparato que sufrió el accidente, el mecánico Jon Ander Ojeda, fue el único
superviviente.
Cualquier persona nacida por el conducto normal, y no por el
ano, como lo suelen hacer los
separatistas catalanes, vascos, gallegos y canarios -que también hay- se siente
agradecida al Ejercito Español y a los Cuerpos Policiales, por el empeño que
ponen en cuidar de nuestra seguridad; loable actitud que deberían tomar como
ejemplo la judicatura y los políticos.
El día 25, el pasado viernes, el periódico El Mundo,
reprodujo la maldad de un moñigo cagalerizado de hiena sarnosa, a quien llaman,
como acto de caridad cristiana, Carlos Mañé Marimón (que casa con maricón) que
desde su asqueroso perfil de Facebook, se permite insultar con cobardía, a
quienes por haber fallecido no le pueden debidamente contestar.
"Ultimas noticias un helicóptero¡ 4 salvapatrias
pistoleros menos para conquistar cataluña". Aceptando el que la señora que
defecó a tan despreciable deshecho, fuera una dama por demás pura y decente, lo
cierto es que el moñigo es un hijoputa. Esta clase de gentuza es la que tiene
secuestrada a la sociedad catalana; esta clase de gentuza es a la que se le
debería aplastar, como se aplasta una cucaracha; y, esta clase de gentuza es la
que se mueve, por gracia de esta puerca
Democaca, con total normalidad. Desgraciadamente, porque los españoles bien
nacidos, hemos perdido la capacidad de autodefensa ante las plagas de
repugnantes sabandijas.
Ha tenido que ser un anónimo, quien pusiera en conocimiento
de la Defensora del Pueblo, doña Soledad Becerril y, desde su oficina, ante tan
canallesco comentario, lo trasladara a la Fiscalía General del Estado. El
traslado se realizó el día 11 de abril y, diecisiete días después, aun no ha
hecho publico la Fiscalía lo que piensa hacer de esa denuncia que avala el
Defensor del Pueblo.
Mi desconocimiento de los plazos, me impide medir el tiempo
que se emplea para tomar una resolución pero ¿como andaría el asunto si un
comentario tan canalla, su hubiera vertido sobre una "personalidad"
del Estado, del Gobierno o de la Judicatura?.
Señor Fiscal General de Estado: semejante insulto, precisa
un castigo de la misma proporción. Si no fuera así habría que preguntarse para
que sirve esa institución.
¡Estas cabronadas me joden cantidad!.
¡¡Viva el Ejercito Español!! ¡¡¡ARRIBA ESPAÑA!!!
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